Un modelo de triple entrada para la enseñanza-aprendizaje de las variedades lingüísticas del español Carlos Alfonso Valentini
Universidad Nacional de Rosario (Argentina)

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Resumen

La presente intervención está focalizada en el empleo de las variedades lingüísticas del español en la certificación DUCLE y en los cursos preparatorios para dicho examen. El Diploma Universitario de Competencia en Español Lengua Extranjera (DUCLE) es un certificado emitido por la Universidad Nacional de Rosario, Argentina, que aspira a obtener próximamente el sello de calidad del Sistema Internacional de Certificación del Español como Lengua Extranjera (SICELE).

Pluricentrismo, mestizaje y estándar

El examen DUCLE evalúa la competencia lingüístico-comunicativa oral y escrita del español estándar. Se entiende por ello a una variedad general de la lengua española, suprarregional-panhispánica, no centrada ni marcada en cuanto a las especificidades geográficas, y legitimada, asimismo, por su utilización y circulación en instituciones educativas, académicas y medios de comunicación de distintos ámbitos y regiones.

Siguiendo el planteamiento teórico de Demonte (2003), se parte de la premisa de que toda lengua es un complejo dialectal compuesto por distintas variedades más o menos diferenciadas —por región geográfica o esfera de la praxis social— que concretan una lengua abstracta común. Así pues:

Todos somos únicos y varios: hablamos alguna variedad de una lengua abstracta común y compartimos propiedades de varios dialectos. Somos únicos y mestizos; nacionales, internacionales y locales.

(Demonte, 2003: 2)

En lo que concierne al español en particular, se sostiene también como presupuesto el planteo del Plan Curricular del Instituto Cervantes (2006) en cuanto a que se trata de una lengua pluricéntrica —puesto que tiene varias normas cultas pertenecientes a diferentes localizaciones geográficas: centro-norte peninsular, rioplatense, andina, centroamericana, etc.—. En este sentido, el español es, como toda lengua, necesariamente diversa. Sin embargo, es posible hallar un importante sustrato o núcleo común dentro de esta diversidad. Prueba de ello es que la existencia de distintas variedades o dialectos «no impide el mutuo entendimiento de sus hablantes» (Instituto Cervantes, 2006: 61).

En este marco, se conciben los conceptos de lengua y dialecto como intercambiables, y se entiende al español estándar como un dialecto de intercambio global legitimado socialmente que es común a un conjunto de dialectos o variedades de la lengua española.

En efecto, para la delimitación del estándar suprarregional se buscan formas léxicas y morfológicas transparentes y de consenso, donde el mestizaje es la norma, aunque existan diferencias y se acepten distintas pronunciaciones. Dicho de otro modo, la variedad estándar española puede entenderse como un dialecto construido con un vocabulario no específico en el que los acentos no se manifiestan de forma muy marcada, aunque inevitablemente se planteen rasgos fonéticos y prosódicos que identifican la zona geográfica a la que pertenece el hablante. Asimismo, es característico de esta variedad estándar la cercanía entre la lengua hablada y la escrita puesto que se vincula con registros más o menos formales de uso y con un cierto nivel de instrucción y escolarización por parte de sus hablantes.

¿Qué español evalúa el DUCLE?

Tomando en cuenta estos presupuestos, el DUCLE evalúa un español estándar general o suprarregional, en el sentido en que acredita el nivel de los candidatos en cuanto a sus competencias lingüístico-comunicativas en lengua española sin focalizar en las especificidades geográficas y regionales que la componen.

En este contexto se asume que los hispanohablantes poseedores del estándar saben adaptarse —aunque no sean conscientes de ello— a quienes tienen normas o variedades distintas de las suyas (Demonte, 2003). Este amplio alcance de la norma estándar fundamenta que el DUCLE opte por evaluar tal variedad puesto que contempla la diversidad de variedades.

Asimismo, en términos más específicos, la decisión respecto de la variedad que se evalúa guarda coherencia con las características y con los objetivos generales del examen. El DUCLE es un examen de dominio general que mide y certifica los conocimientos de español que un individuo posee, independientemente del modo en que los haya adquirido o del medio donde los haya desarrollado, por lo que no puede orientarse hacia una variedad, ni sesgarse mediante la preferencia de una norma específica de la lengua.

En relación con lo antedicho, también cabe reconocer el hecho de que, en un mundo donde la tecnología y los medios de comunicación facilitan los contactos internacionales, resulta natural que los usuarios de la lengua española produzcan mensajes que expresen esa diversidad geolectal y que los que aprendan esta lengua sean capaces de incorporarla de manera competente en toda su riqueza. Es por ello que, en sintonía con los presupuestos del Marco común europeo de referencia para las lenguas (2002 y 2021), dentro de las competencias a evaluar por parte del DUCLE se incluye la competencia sociolingüística, uno de cuyos contenidos es sensibilizar respecto de las variedades diatópicas o geolectales del español, a partir del Nivel Intermedio.

¿Cómo se traduce este objetivo en los cursos preparatorios para el examen?

El DUCLE es una certificación de dominio lingüístico que puede ser utilizada tanto para fines laborales, profesionales o académicos como de integración migratoria en general, de modo tal que, potencialmente, habilita su utilización por parte de una población heterogénea sin fines específicos.

Las primeras convocatorias entre los años 2005 y 2013, de carácter mucho menos masivo que en la actualidad, se caracterizaron por recibir candidatos altamente heterogéneos en cuanto a edad, estudios y origen. Sin embargo, el perfil de los candidatos que rinden actualmente el examen DUCLE, y, por consiguiente, los que realizan los cursos preparatorios, son en su mayor parte estudiantes de grado y posgrado, de nacionalidad brasileña, que vienen a estudiar a la Universidad Nacional de Rosario, y que deben acreditar un nivel de conocimiento de la lengua española correspondiente a un nivel Intermedio (B2) o Avanzado (C1), respectivamente, como condición de admisión a los estudios universitarios.

Para los cursos preparatorios, en el aula (presencial o en línea) se utiliza un modelo lingüístico de triple entrada. Este modelo está compuesto por el estándar y, tal como las plantea Andión (2013), por la variedad preferente y las variedades periféricas.

Como variedad preferente se utiliza, lógicamente, la rioplatense ya que los alumnos deben aprender a interactuar con el medio académico universitario, pero también con sus compañeros de estudios y con la ciudadanía en general en situaciones cotidianas. La utilización de la variedad rioplatense se da sobre todo en las instancias de explicación y de interacción en el aula, las instrucciones, los textos de entrada y de salida y las tareas de comprensión y expresión orales.

No obstante, para mantener la coherencia con lo exigido en el examen DUCLE, se implementan estrategias didácticas tales como:

  • la utilización, a partir del nivel A1, del estándar de la variedad preferente, la rioplatense, para las situaciones profesionales y académicas, que reduce de manera considerable los rasgos prosódicos, fonéticos, pronominales y morfogógico-verbales propios;
  • el empleo paulatino, a partir del nivel A2, de textos de entrada escritos y orales que permitan al estudiante un buen conocimiento de las variedades geolectales del español y una mayor competencia lingüística y comunicativa similar a la que pueda tener un hablante nativo capaz de identificar y entender usos lingüísticos distintos a los suyos (Díaz García, 2016);
  • la incorporación intensiva a partir del nivel B1 de las variedades periféricas en una proporción de al menos el 50 % de todos los textos de entrada escritos y orales que se trabajan en clase (situación que también se verá reflejada en el examen DUCLE), de manera de habituar al alumno a moverse con soltura en la diversidad dialectal;
  • la implementación de la tercera escucha en el caso de las comprensiones auditivas como manera de familiarizarse con las variedades lingüísticas periféricas.

Al respecto, se ha tomado particularmente en cuenta la creciente complejización del campo auditivo. Por ejemplo, en la utilización de los géneros textuales que sirven de base a los documentos sonoros utilizados, se ha pasado del comentario monológico o de la clásica entrevista o intercambio dialógico al podcast, al blog, al tuit. También se ha pasado de intercambios entre dos personas a interacciones entre tres o más participantes; de la base común, a las distintas variedades propias del estándar; de los elementos propios de una cultura nacional, a la presencia de elementos interculturales que caracterizan a los hispanohablantes en el plano mundial.

Es por ello que, luego de haber realizado las mediciones y el análisis de resultados de los niveles de desempeño de los examinados en los distintos instrumentos utilizados en esta prueba, a partir de dos y de tres escuchas se ha incorporado una primera escucha, sin que aún los candidatos hayan accedido a las tareas de la prueba, como forma de activar lo que denominamos el nivel superficial. Luego, y una vez que los candidatos acceden al texto de la prueba, se realizan dos escuchas más cuyo objetivo es la activación de los niveles microestructural y macroestructural.

Esta primera escucha permite a los alumnos determinar el número de hablantes, acercarse al acento de los mismos, reconocer si se trata de la variedad preferente o de una variedad periférica, registrar si hay elementos interculturales, hacerse una primera idea del género textual utilizado y del tema tratado.

Conclusión

Este modelo de triple entrada permite la incorporación de las variedades lingüísticas del español en la situación de enseñanza-aprendizaje de manera gradual pero sostenida para lograr que el alumno se habitúe a la convivencia entre «lo común» y «lo diverso».

De este modo, los cursos preparatorios y el examen DUCLE procuran centrarse en la base común a las distintas variedades propia del estándar y, al mismo tiempo, habilitar la potencial diversidad inherente a una lengua pluricéntrica como el español.

Bibliografía