El español policéntrico desde una educación estratégica Lucía Fraca de Barrera
Academia Venezolana de la Lengua
(Venezuela)

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Resumen

El español es una lengua con diversidad de variantes habladas por personas de diferentes lugares y culturas, ello hace que sea una lengua policéntrica. En esta breve incursión sobre la enseñanza del español como lengua policéntrica, se reflexionará acerca de la consideración de las distintas variantes de prestigio y los factores geográficos, sociales y de irradiación que las determinan, la elección de una determinada variedad para su enseñanza y las condiciones que esta debe cumplir y cómo enseñarla desde una pedagogía estratégica.

La reforma de la enseñanza debe conducir a la reforma del pensamiento y la reforma del pensamiento debe conducir a la reforma de la enseñanza.

(Morin, 1999: 2)

En esta comunicación trataremos algunos desafíos que tiene hoy en día la educación del español como lengua policéntrica. Para ello proponemos la consideración de un abordaje pedagógico estratégico.

La estrategia como acción

Cada actividad que emprende el ser humano en su cotidianidad está guiada por acciones estratégicas. La estrategia es definida por Edgar Morin (1998: 265) como

... el método de acción propio de un sujeto en situación de juego, en el que, con el fin de lograr sus fines, se esfuerza por sufrir al mínimo y emplear el máximo de las reglas, las incertidumbres y los azares del juego.

Necesita de competencia e iniciativa para actuar y lograr objetivos. Requiere de una inteligencia estratégica. Es determinar el «qué», el «porqué», el «para qué» y el «cómo» de nuestras acciones. De esta manera una persona estratégica será exitosa y efectiva en la medida en que, en su actuar cotidiano, pueda dar respuesta y accionar de manera consciente a tales interrogantes.

Durante el desarrollo de nuestra experiencia como docente universitaria en el área de la pedagogía y la didáctica para la enseñanza y el aprendizaje del español como lengua materna, hemos desarrollado y aplicado diversos proyectos basados en una pedagogía integradora estratégica (Fraca de B. 2000, 2009, 2013). Estas didácticas podrían ser extrapoladas a la enseñanza de español como lengua extranjera o segunda lengua.

Entre las distintas dimensiones de la noción de estrategia que hemos considerado, encontramos las siguientes:

1. La estrategia como anticipación de acciones

Hablar de estrategia es hablar de futuro porque la anticipación ante la incertidumbre acerca de lo que vendrá es el fundamento del pensamiento estratégico. Este enfoque, liderado por la llamada escuela sistémica del management, pone de relieve la capacidad del hombre como intérprete de su presente y propulsor de su propio futuro.

2. La estrategia como decisión

Entender la estrategia como un conjunto de decisiones es sin duda, un enfoque adecuado, respaldado por la teoría de los juegos y por la teoría de la decisión.

3. La estrategia como método

Desde este enfoque metodológico, la estrategia debe responder a la pregunta ¿cómo alcanzo los objetivos asignados?, ¿qué pasos tengo que dar? La estrategia es en esencia, la construcción de un camino a seguir.

4. La estrategia como posición y como ventaja

Todo camino nos lleva a ocupar una posición. Este enfoque posicional presenta a su vez dos corrientes: una concepción estática (con énfasis en una buena localización, se podría calificar también como topográfica y conecta con otra dimensión, la estrategia como marco) y una concepción proyectiva (nos habla del camino que hay que recorrer para llegar a ocupar una posición).

5. La estrategia como marco de referencia

Pone el énfasis en la capacidad de la estrategia para acotar territorios de actuación, indicando el camino que se desea recorrer y desautorizando otros campos de actividad.

6. La estrategia como perspectiva y visión

La fuerza de una visión consiste en desencadenar todos los procesos subsiguientes de tácticas, planes, programas acciones y revisiones.

7. La estrategia como discurso y lógica de acción

Si la estrategia es capaz de enmarcar conductas es porque su discurso implica una lógica de la acción que no solo compromete la conducta presente, sino también, y sobre todo, las acciones venideras que de esa lógica se derivan. La moderna narrativa tiene el mérito de haber recuperado esta dimensión discursiva de la estrategia al señalar que el objeto de toda estrategia radica en decir un hacer en forma de designio. En esta medida nuestra palabra deberá estar en plena lógica con nuestras acciones. La palabra es acción.

8. La estrategia como relación con el entorno

En esencia, la formulación de una estrategia consiste en relacionar una empresa, una acción, con su contexto de acción.

Estas distintas nociones de estrategia podrían ser consideradas al momento de diseñar acciones didácticas en la enseñanza de español.

El español, lengua policéntrica

En el último anuario del Instituto Cervantes (2022) se señala que hoy hablan español más de 595 millones de personas en el mundo, ya sea como lengua nativa, segunda o extranjera. Es la segunda lengua por número de hablantes nativos (con más de 496 millones) y el segundo idioma de comunicación internacional.

Por otra parte, desde la perspectiva de la cantidad de hablantes, la expansión numérica y espacial, el español se considera hoy en día una lengua policéntrica. Tal característica se evidencia en los varios focos irradiadores y centros de prestigio que se encuentran en las ciudades o capitales de algunos países hispanohablantes. De acuerdo con ello podría ser igual de prestigioso el español hablado en Bogotá, Caracas, Ciudad de México, Buenos Aires o Madrid, por nombrar solo algunas variedades. Para la investigadora mexicana María de los Ángeles Soler Arechalde (2020) las variedades estándar habladas en estos centros de irradiación se difunden a través de la escuela, del Gobierno, de las leyes y de los medios de comunicación masiva —editoriales, prensa, radio, televisión, cine e internet— y funcionan como modelos para sus zonas de influencia. Dichas variedades idiomáticas son valoradas como modelos de prestigio a seguir y a aprender en los distintos entornos educativos, ya sea como lengua materna o como lengua extranjera.

Ya Andrés Bello, en su Gramática de 1847, reiteraba este carácter policéntrico:

Chile y Venezuela tienen tanto derecho como Aragón y Andalucía para que se toleren sus accidentales divergencias, cuando las patrocina la costumbre uniforme y auténtica de la gente educada.

(Bello, 1995:13)

A pesar de sus variaciones y focos de irradiación, existen entre ellas más elementos en común que aspectos diferenciadores. Gracias a ello se mantiene la unidad del español con buen nivel de homogeneidad y entendimiento.

Maldonado Cárdenas (2012: 99), señala que

lo esencial del fenómeno pluricéntrico no es la mera comprobación de la existencia de una forma (sonido, construcción o palabra) en un determinado lugar. Lo esencial es el estatus y la ubicación de esas formas dentro del espacio variacional definido por el estándar correspondiente.

De allí que el mayor o menor prestigio social dado a una determinada variedad también resulta muy importante.

Por otra parte, Süselbeck (2012: 278), expresa que

si la meta es la elaboración de una norma pluricéntrica, a la necesidad de una organización demócrata se suma la necesidad de que las diferentes Academias tomen la decisión de defender la norma nacional de su país en los debates internos.

Es entonces labor de las distintas Academias de la lengua española determinar y defender la variedad de prestigio de su país.

Sin embargo, y muy a pesar de lo anteriormente señalado en defensa de la aceptación de la variación idiomática y del español policéntrico, en el Plan Curricular del Instituto Cervantes (2006) se señala que los presupuestos para la selección de los niveles de referencia han sido considerados a la hora de seleccionar el material lingüístico y sus niveles de referencia para el español y que corresponde preferentemente a la norma culta de la variedad centro-norte peninsular española. La selección de esta variedad se sustenta en los rasgos comunes que comparte con las restantes normas cultas del mundo hispánico y en su proyección dentro del modelo estandarizado prestigioso de la lengua para la propia comunidad hispánica.

Y nos preguntamos: ¿Es esa la única variedad prestigiosa del español que se debe enseñar?

¿Qué variedad de español enseñar?

Dado que existen diversas variedades prestigiosas, ante la pregunta sobre cuál español enseñar, debemos considerar dos dimensiones: la educación idiomática como lengua materna que se enseña en los centros escolares primarios y la enseñanza de español como lengua extranjera, segunda o tercera.

Dentro de la primera, la respuesta es muy clara: se enseñará la variedad de español de cada región o país que tenga mayor prestigio, irradiación social mediática y aceptación social entre las comunidades que la emplean.

La situación se complejiza cuando se habla de enseñar español como lengua extranjera. Al respecto, Moreno Fernández (2000) nos muestra las distintas aristas y condiciones que debe cubrir una variedad de español para ser enseñada y se pregunta:

¿Dónde se habla el mejor español? ¿Debe darse preferencia al castellano (español de Castilla) a la hora de redactar las normas? ¿Debe tener más peso el español de México, por su número de hablantes, o el de España, por su historia? ¿Es el de Colombia el español más pulcro del mundo?

Para dar respuesta a ello, la ASALE, el Instituto Cervantes, las distintas instituciones de investigación idiomática, centros de investigación, universidades, entre otras instituciones podrían acordar la realización de investigaciones exhaustivas y establecer de un modo estratégico las condiciones que debe cumplir una variedad para ser seleccionada como modelo a enseñar. Entonces, la consideración del español como lengua policéntrica debe insertarse en la educación idiomática de una manera sistemática, equitativa y estratégica.

Al este respecto, proponemos tomar en consideración, entre muchos, los siguientes aspectos:

  • La dimensión geográfica relativa al lugar donde se hablará y se enseñará esa lengua. Con la conectividad global de la actualidad, esta dimensión queda un poco reducida a la modalidad europea o hispanoamericana.
  • La dimensión social relacionada con la valoración y percepción que tiene una comunidad de hablantes sobre la variedad de español que desea hablar, aprender y enseñar.
  • La tipología del aprendiz: ¿Cuáles son las características de las personas que desean aprender español como segundo idioma o lengua extranjera? ¿Son niños, jóvenes o adultos?
  • Los propósitos, necesidades y expectativas de los aprendices. ¿Cuáles son las motivaciones o intereses para aprender el español? ¿Es necesario un programa educativo del español con propósitos específicos?
  • El tipo de docente o enseñante. ¿Cuál es la preparación y condición de los docentes de español como lengua extranjera? ¿Interesa que sea un hablante nativo de la variedad de lengua a ser enseñada? ¿Debe tener formación docente y estudios sobre la variedad de español a enseñar?
  • Los medios de interacción y de enseñanza: presencial, en línea, híbrido, o mediante el empleo de la IA.
  • La selección de teorías, enfoques, planes y programas que se adecúen a las necesidades de los aprendices y los enseñantes.
  • El tiempo de enseñanza, la calidad del aprendizaje y nivelación de los cursos.
  • Los medios de irradiación de la variedad seleccionada en los medios de comunicación, literatura, redes sociales, entre otros.

Sobre cuál variedad de español enseñar, pareciera que los aprendices de otros ámbitos, en líneas generales, desean aprender una variedad de prestigio y, en cualquier caso, esa variedad debería cumplir con sus expectativas y necesidades comunicativas, ya sea europea o hispanoamericana. Sin embargo y como condición sine qua non, la unidad y diversidad, hoy por hoy, son hechos incuestionables en relación con la lengua española desde lo policéntrico y su educación desde lo estratégico.

La enseñanza del español como lengua policéntrica desde lo estratégico

Una didáctica estratégica para la enseñanza y el aprendizaje de la lengua materna, como la que hemos desarrollado (Fraca de B, 2000, 2009, 2013) se orienta hacia las distintas acciones que se ponen en práctica en la pedagogía para enseñar y aprender a aprender el español como lengua primera. Tal didáctica podría extrapolarse a la enseñanza del español como lengua extranjera. En dicho aprendizaje, el alumno deberá tomar conciencia del funcionamiento de sus maneras y modos de aprender, específicamente de sus estilos de aprendizaje, para luego regular y controlar las actividades y acciones que lo conducen a un aprendizaje idiomático efectivo.

Específicamente en el ámbito didáctico, las estrategias de enseñanza consisten en procedimientos que el docente emplea de manera organizada y consciente con el objeto de promover el logro de aprendizajes significativos en los aprendices. Constituyen recursos pedagógicos para enseñar a aprender y para aprender a aprender. De manera que un aprendiz estratégico del español sería aquel que sabe qué debe hacer, organiza, planifica y controla sus estilos y modos de aprendizaje, conoce las demandas cognitivas implícitas, cómo hacerlo y aplica sus conocimientos previos con la finalidad de aprender más efectivamente.

Para aplicar algunas acciones estratégicas de enseñanza se propone tomar en cuenta los siguientes aspectos:

  1. Consideración de las características y estilos de aprendizaje del que aprende, sus conocimientos, actitudes y motivaciones. En tal sentido, el docente deberá saber cuál es su lengua 1 o nativa, así como las relaciones de semejanzas y diferencias entre esa lengua y la que desea aprender.
  2. Certeza sobre el tipo de conocimiento idiomático relativo a las necesidades que se desea impartir y enseñar, además de la planificación y enfoque curricular que se desea aplicar.
  3. Claridad respecto de los objetivos y metas que se desean obtener, así como de las distintas habilidades cognitivas a lograr para un efectivo desarrollo de competencias para la lengua que está aprendiendo.
  4. Atención constante durante todo el proceso, a lo que habría que añadir la indagación de los marcos de conocimiento previos de los aprendices. Saber lo que domina un alumno(a) es conocer cuánto deberá aprender.

De manera que la organización estratégica en la búsqueda de la conformación de una didáctica estratégica para la enseñanza del español como LE requiere de la confluencia de docentes estratégicos, alumnos(as) estratégicos(as) y de una interacción pedagógica basada fundamentalmente en la reflexión y la toma de conciencia acerca del proceso de aprendizaje y de enseñanza.

Para concretar esta breve incursión sobre la educación del español como lengua policéntrica, diremos que, de modo estratégico se debería considerar una variedad prestigiosa de español, tomando en cuenta los elementos que resulten más diferenciadores de otras variedades. Entre ellos nos limitamos a nombrar solo algunos:

  1. En la dimensión fonológica se debe mostrar con igualdad de importancia y valoración los dos sistemas fonémicos: el «seseante», hablado mayoritariamente en Hispanoamérica y el «distinguidor», característico del español europeo.
  2. En el plano gramatical, dar cuenta de las variedades de voseo, del empleo de las formas verbales empleadas en distintos lugares, así como de otras variaciones morfosintácticas.
  3. En el nivel léxico, presentar las distintas variaciones que tiene un mismo referente. Mencionemos apenas un par de ejemplos con palabras relevantes que implican a varios centros hispanohablantes: «pajita» (España), «bombilla» (Chile), «pitillo» (Venezuela), «sorbete» (Argentina), «popote» (México); «choclo» (Chile), «jojoto» (Venezuela), «elote» (México), «mazorca» (España), entre muchas otras. El léxico es el componente donde se encuentra la mayor variabilidad y ello lo convierte en un tema muy importante para el caso de enseñanza del español como L2.

Como cierre necesario, diremos que el español es una lengua policéntrica y, en su enseñanza, se deben considerar en igualdad de condiciones las distintas variantes de prestigio y no sobreponer una sobre las demás.

En segundo lugar, surge la necesidad de la puesta en marcha de investigaciones, orientadas por la ASALE para la determinación de las variedades del español, tanto en Hispanoamérica como en Europa.

Tercero, determinar líneas de acción estratégicas establecidas por las distintas academias para orientar, planificar y ejecutar planes para la educación del español. Si a nuestro modo parafraseamos a Montaigne, podríamos decir que, para enseñar una segunda lengua, es mejor aspirar a una cabeza «estratégica» que a una cabeza repleta.

Lo más importante a tener en cuenta en el abordaje de una enseñanza estratégica del español policéntrico es que, a pesar de las variedades idiomáticas prestigiosas, que son varias, y de las distintas características dialectales y sociolectales, que son muchas, hoy en día, la unidad del español goza de muy buena salud.

Bibliografía

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