La supervivencia de las lenguas indígenas en México: escritura y memoria de la heterogeneidad literaria Javier Castellanos
Escritor (México)

Las lenguas indígenas que hoy se hablan en México, según diversos investigadores,1 provienen de cuatro grandes troncos lingüísticos: Otomangue, Yutonahua, Hokano y algonquina y de aquí, se derivaron las 120 lenguas que todavía se hablaban en el siglo xiv, en el tiempo del descubrimiento de América.2 Después de casi 500 años, a la fecha sólo quedan 64 lenguas; de las cuales 28 cuentan con menos de 1800 hablantes mayores de 5 años, 19 lenguas todavía las hablan de 5 mil a 50 mil personas y ya sólo 17 cuentan con más de 50 mil hablantes.3

La política del lenguaje de los conquistadores de Castilla se adecua a las circunstancias de la época, era imposible enseñar el idioma de Castilla a una población dispersa tanto geográfica como lingüísticamente, por lo que, principalmente los frailes, se dedicaron a aprender las lenguas de los pueblos y con ellas enseñaron la nueva religión y pudieron comunicarse con los conquistados; de tal manera que cuando los peninsulares fueron expulsados por sus descendientes nacidos ya en tierras mexicanas, en el movimiento iniciado en 1810, sólo de la lengua zapoteca4 había más de 90 títulos que contenían escritos en lengua zapoteca, que aunque la mayoría era catecismo, entre estos había trabajos muy valiosos como gramáticas y textos en defensa de la tierra.5

Al iniciarse otro periodo en la historia de lo que hoy son los Estados Unidos Mexicanos, la política con respecto a los idiomas nativos de la tierra tomó otro aspecto, en ese tiempo no se veían o no se conocían experiencias de países pluriculturales, no se podía concebir una nación con diferentes culturas, historias o idiomas, aquí empezó a tomar forma la idea de hacer del idioma español el idioma de la nación en proyecto. Aunque hubo algunas ideas de defensa del idioma propio, a fin de cuentas todo los políticos de entonces optaron por el español, que de hecho era el idioma que ellos ya usaban para poder estar en este movimiento.

Así pues, empezó la tarea de castellanizar a todos los hablantes del país. En esta tarea también participaron los lideres indígenas ya castellanizados, muchos lograron convencer a su pueblo de la ventaja de tener un solo idioma para hacer una nación próspera. Esta idea aspiración aunque aceptada por todos, por la carencia de recursos, tanto económicos como humanos, en los hechos fue imposible hacerla realidad, pero se convirtió en orden, el lograrlo símbolo de avance, de tal manera que a mediados del siglo pasado, el idioma materno cuando no era el español, era considerado un lastre, una desventaja y así llegamos al siglo xxi.

Aparecen los escritores en lengua indígena.

En las comunidades indígenas de México, después de la revolución iniciada en 1910, la labor de convencimiento hecha por brigadas y maestros rurales, generan la idea de que la letra significaba mejores condiciones de vida y que para lograrlo implicaba saber el español. Quienes lo lograron eran los que estaban en mejores situaciones en todos los sentidos. Estos fueron los primeros maestros rurales, los secretarios municipales, comerciantes de cada pueblo y de aquí salen los primeros niños y jóvenes que se aventuran a salir fuera de sus regiones, de tal manera que a partir de 1970, empiezan a surgir algunas voces de profesionistas indígenas que reclaman espacios para la cultura autóctona, sobre todo respeto para su lengua materna, esto después de que habían aprendido perfectamente el castellano y en esta lengua eran los reclamos. Este paso cualitativo en la conciencia de los modernos intelectuales indígenas, los hizo buscar experiencias que proyectaran viabilidad a sus objetivos y de esta manera voltearon a ver la producción de, en ese entonces poco difundidas, leyendas, cantos e historias en lengua maya, que venía desde el siglo pasado; así como una producción literaria zapoteca generada específicamente en el pueblo de Juchitán desde los años 50. Estos dos pueblos por la riqueza que contienen los territorios en que viven fueron los primeros lugares indígenas donde cruzaron carreteras, ferrocarriles, barcos, telégrafos, lo que significó para los zapotecos de esos lugares peligro para su lengua y de esta manera fue que respondieron con la literatura.6 Muchos años después, cuando este mismo peligro acecha a los otros pueblos, esta experiencia florece y empieza a surgir por todo el país, la escritura en diferentes lenguas autóctonas.

De esta manera, de cada pueblo, los que mejor ya habían aprendido el español y los que mejor lo usaban, recurren a la literatura para exponer sus sentimientos con sus lenguas maternas. Los que habían decidido hacer su mundo fuera de sus pueblos indígenas fueron los primeros en darse cuenta de la importancia de la permanencia de lo propio. Muchos de estos textos fueron pensados y escritos primero en español y después en el idioma indígena.7 Estos primeros textos fueron elaborados con muchas deficiencias en el uso de la lengua materna por razones obvias (desde niños se habían alejado de sus comunidades, su formación escolar era en ambientes totalmente diferente al de sus comunidades y sus actividades eran sólo con el español). Un ejemplo de esto, es este verso de una canción zapoteca escrita en 1976:

Kate gozanda yellchia to machete gokaa
To litro aguardiente lo yixjo goroa
To nheza chhonha pensar kabata geyelja nhiga
Chhakate chheja aguardiente da byora benha pensar.

Traducción:

Cuando salí de mi pueblo, tomé mi machete
y metí un litro de aguardiente en mi red
en el camino pensaba nunca regresaré a este lugar
y mientras más tomaba seguía pensando en lo mismo.

Años después en 1993 hay una versión grabada de esta misma canción en donde han sido eliminadas las palabras españolas, que aparecen en negritas y la canción ya es así:

Kate gozanda yellchia to mashet gokaa
To lmet nhisdua lo yixjo goroa
To nheza chhonhanda xbab kabata geyelja nhiga
Chhakate chheja nhisdua nha beyonhanda xbab.

Como se apreciará, la canción originalmente surge como una expresión de nostalgia, de tristeza por la lejanía de su terruño y un sedante resulta el uso de su lengua materna. No piensa en el idioma en si, no le interesa si usa o no palabras adecuadas, quiere expresar su dolor. Pero 17 años después, cuando la canción se ha vuelto popular, los otros cantantes ya observan el uso de su idioma y zapotequizan las palabras castellanas: la palabra machete la convierten en mashet; litro la convierten en lmet, que es una zapotequización de la palabra española limeta (‘botella de vientre ancho y cuello largo’) y en lugar de aguardiente ponen nhisdua, que significa ‘agua de maguey’, haciendo alusión a una bebida alcohólica que se extrae de un agave de la región, el mezcal. Sólo en el caso de la palabra pensar, los nuevos cantantes recuperan una palabra en zapoteca en desuso: xbaba. Como se verá, en la creación literaria indígena está la presencia de palabras llegadas a través del idioma español. Esto podría considerarse natural, sucede en todos los idiomas, en el caso de la lengua zapoteca hay palabras que nadie sabe que son de origen español (a menos que sea un estudioso del tema), como la palabra sote ‘castigo’ viene de azote; la palabra domi ‘dinero’, que viene de tomin, moneda antigua española; la palabra beser ‘abeja’, que viene de ‘animal que hace cera’, y hay muchos más. En todos los idiomas indígenas de México la presencia de palabras españolas es tan fuerte como la presencia del nahuatl en el español de México, por eso la literatura indígena, no podía quedar fuera de esta situación. Claro que hay escritores que tratan de recuperar palabras que fueron desplazadas no por necesidades propiamente léxicas, sino más por deseo de apurar el acceso al idioma español, o están creando palabras para designar objetos que la tecnología moderna ha traído consigo: al avión le dicen dazalbe ‘lo que anda en el aire’, a las bebidas embotelladas xlapaya’a ‘sombrero de metal’ haciendo alusión a la corcholata que llevan, etc. Esta actividad, en un momento podría parecer como despecho por la situación en que han vivido los indígenas y que de alguna manera la relacionan con el idioma en sí, pero también podría interpretarse como la necesidad de fijar campos específicos para cada lengua, por eso las traducciones que se hacen de la lengua indígena al español, en un momento dado parecen ser cosas diferentes, dos creaciones, voy a poner un ejemplo en una poesía zapoteca:

Lhue…8
Yay sbin kuid
Be latj tachhay lhallon
Bi gunchenzeo baa ke
Bena’ guyull da zadyenho
Da zan yay bas nade
Da’ de yias tu chhoa yeo
Nha llnabzo yel gut,
Kelhe daxhenlhazen yagano gachj nhez.
San ke bene byiu dan ta’baychho,
Nha gakdil’ lhenchho da zban

La traducción del autor es la siguiente:

Tu…
ahuehuete joven
deja tu alma peregrinar
no la entierres todavía
aún no alcanza sus dimensiones,
aún quedan almudes de semilla
por sembrar a la ribera del rio
¿Por qué la muerte pides?
¿Acaso es proeza
claudicar en la vereda?
¿No será más heroico retar el destino?

Un hablante de esta variante entiende lo siguiente:

Tu…
Arbol de sabino
Da libertad para que vague el sentimiento de tu corazón
No empieces a escarbar su tumba
No has terminado a lo que veniste
Todavía hay mucha semilla
Que se deben sembrar a la orilla del río
Por qué llamas a la muerte
no es correcto que te quedes a la mitad del camino.
Porque es de hombres lo que intentamos
Y pelearemos con el mal.

Las dos versiones explican la relación que el autor desea para los lectores de dos idiomas.

Desconozco si en otro lugar ha sucedido que la escritura de un idioma se haya dado a través de otro, como es en el caso de la incipiente literatura india de México, en que nadie empezó a escribir en su lengua materna hasta después de haber aprendido el español con todo lo que implica en el contenido de esta literatura. Y es que lo español fue tan decisivo en la conformación de lo hoy somos que lo podemos notar desde cómo se denomina: los zapotecos le dieron su mismo nombre: dilla xtilha: dilla ‘palabra’, xtilha zapotequización de ‘Castilla’, sin embargo, la situación social de la época, provocó que esta palabra sirviera para designar lo fino, lo elegante; de tal manera que cuando decíamos yeta xtilha (que es ‘pan’) se entendía ‘tortilla fina’, cuando que se le designó así por ser la tortilla de Castilla. A partir de los escritores en zapoteco, se ha empezado a proponer que la palabra Castilla recobre su significado original; claro que también hay pueblos que lo nombraron aduciendo las calamidades que llegaron con los hablantes de la lengua de Castilla, de tal manera que por ejemplo, el pueblo mixe lo designa como amaaxun, que significa la lengua de los que trajeron la viruela. Y pareciera ser que esta percepción idiomática se refleja en la actitud, mientras que los zapotecos han logrado una notable presencia dentro del arte mexicano a través de la palabra en español (canto, poesía y narrativa),9los mixes no se han interesado en utilizar el idioma como una expresión artística, en cambio si lo han hecho con la música.10 Lo mismo sucede con los mixtecos, que tampoco han recurrido a la palabra escrita para expresar sus sentimientos, estos llaman al español tnu’n da’a , que significa ‘palabra mezclada, híbrida’. Esta situación, en la que un idioma es el punto de partida para la elaboración de una literatura diferente a él, seguramente que no es un ideal, esto se dio así por el terrible proceso de colonización a que ha sido sometido el pueblo aborigen de México y sin embargo hay un gran esfuerzo intelectual por parte de los hablantes al combinar los dos idiomas, cuidando de no lastimar al otro, al mismo tiempo que se percibe la conciencia de proteger la lengua y la cosmovisión propia. Por eso es que en la literatura indígena de México encontramos ejemplares en donde confluyen las dos culturas: por ejemplo este conjuro en lengua tzotzil de chiapas:11

Sirikor jesucristo, kajval
Nichimal tana ch’ul vinajel, kajval
Ch’ul banamil, kajval
Tana jtol apoxto, kajval
Tana jtot Pare San Antonio,
Nichimal tana jtot Santo San Mikel Anjel, kajval
Tana jtot Pare Santa kurus, kajval
Nichimal tana jalel me’ Malalena, kajval
Tana jtot Santo Yako, kajval
Nichimal jalal me’ estasion, kajval

Su traducción es:

Misericordioso Jesucristo, señor
ahora sagrado florido cielo, señor
sagrada tierra señora
ahora padre Apóstol, señor,
ahora tata padre san Antonio
ahora florido padre santo San Miguel, señor
ahora tata padre Santa Cruz, señor
ahora florida Madre Magdalena, señora
ahora padre Santo santiago, señor,
Florida madre Estación, Señora.

De acuerdo a la traducción, se podría afirmar que quien hace este conjuro es un ferviente cristiano católico, ya que menciona a Jesucristo y a otros santos de devoción católicos, pero también invoca a tres elementos de la naturaleza: cielo, tierra y estación (cuando menciona estación se refiere a las cuatro estaciones que se conciben como los cuatro vestidos que se pone la naturaleza) y por lo tanto le está diciendo a toda las fuerzas de la naturaleza ¡ahora! En este conjuro es innegable la fusión de dos culturas, el que lo usa ha aceptado a Jesucristo, símbolo de la cultura occidental, pero aún espera de lo suyo; ha aceptado que lo otro le sirve pero no hay razón para olvidar lo propio, esto que se ha venido reflejando en la literatura de los indígenas es la actitud de los pueblos indígenas de México, abiertos al mundo, desafortunadamente para la parte que se siente dueña o parte de lo español se considera como un triunfo, como un avance que debe ser profundizado aún a costa de la desaparición de los grupos minoritarios y de la diversidad cultural, como si no se supiera que a fin de cuentas la lengua, cualquier lengua, es un gran logro del género humano.

También es necesario decir que la literatura en lengua indígena se propone objetivos mas allá de lo propiamente literario, trasciende a la palabra para ubicarse como un valuarte contra intolerancia, se sitúa como defensor de su derecho a existir. Para concluir quiero leer un fragmento de la novela zapoteca Da kebe nho seke gon ben xi’ne Guzio (Relación de hazañas del hijo del relámpago), en donde se insiste sobre nuestro papel en el mundo.

Notas

  • 1. Rebeca Long C., Instituto Lingüístico de Verano, Diccionario Zapoteco de Zoogocho, Mexico. 1999.Volver
  • 2. Jorge A. Vivó, Razas y lenguas indígenas de México: su distribución geográfica, México. 1941.Volver
  • 3. Datos tomados del Censo general de población realizado en el año 2000 por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía.Volver
  • 4. En una gramática zapoteca, de autor anónimo, edición dirigida por D. Antonio Peñafiela editado por la presidencia de la republica en el año de 1896, Como presentación de este libro viene una relación de autores y sus principales obras en esta lengua.Volver
  • 5. El Frayle Francisco de Burgoa en su libro Geográfica discripción, tomo II, Biblioteca Porrúa, dice: «Conocí (…) caciques tan hábiles y tan capaces que uno, el Baldo, de muy distantes provincias, veníanle a consultar pleitos gravísimos con tanta resolución despachaba peticiones (…) que parecía haber cursado en alguna universidad o tener algun espíritu que le fluía».Volver
  • 6. Aunque desde 1930 había aparecido Los hombres que dispersó la danza , del zapoteco Andrés Henestrosa, con un gran contenido zapoteco, su objeto es eminentemente literario, a diferencia de los escritores que escriben en su idioma como un gesto de recuperación étnica y después literaria, por lo cual no se considera a este gran escritor en este nuevo movimiento.Volver
  • 7. Víctor de la Cruz, en su antología Guie sti didxasa, la flor de la palabra, UNAM, 1998, página 38: Los binniza escriben en la lengua de Castilla.Volver
  • 8. Molina Cruz, Mario, Volcán de Pétalos , Letras indígenas contemporáneas, culturas populares, México, 1996, p. 37.Volver
  • 9. El libro de Víctor de la Cruz, Guie stine didhasa, es una muestra de esta aseveración.Volver
  • 10. Es de dominio público en el estado de Oaxaca, que durante el siglo pasado, los mixes aprendían las notas músicales antes que el alfabeto.Volver
  • 11. Montemayor, Carlos, Coordinador, Situación actual y perspectivas de la literatura en lenguas indígenas, Cnca, México, 1993.Volver