Leticia Candiani Castañeda

El español de los textos cinematográficos: Filmes y doblajes, series y telenovelas del mundo hispánicoLeticia Candiani Castañeda
Directora de Audiomaster (México)

Buenas tardes a todos ustedes, es un placer para mí, compartir este espacio en un evento tan importante como es el Congreso Internacional de la Lengua Española y poder vincular e incluir la actividad del doblaje en las mesas de trabajo de este tercer Congreso; sobre todo en este momento histórico, donde el término globalización tiene la fuerza de acortar distancias, de acercar culturas y de unir esfuerzos.

Comienzo a leer este texto con un poco de historia.

Hace 50 años, el Sr. Enrique Candiani, mi padre, pionero en el campo del doblaje, por azares del destino, tiene la oportunidad de incluir en la programación de la televisión mexicana una serie norteamericana, que posiblemente muchos de ustedes recuerden: «Las aventuras de la perra Lazy»; la gran interrogante en aquel entonces era: ¿cómo iban a entender los niños mexicanos a los que iba dedicado el «Programa Lazy» si no entendían el inglés? Mi padre, en aquellos tiempos,  producía anuncios filmados para la televisión y el cine, y se comprometió a cambiar las voces de los actores originales, y  con actores mexicanos de radio y cine, ponerles voz en español, procurando que el movimiento de la boca de los actores originales coincidiera con las nuevas frases habladas en español; tardaron 6 meses en hacer el primer capitulo de media hora: ¡así, nació el doblaje!, tan útil para la televisión y para la cinematografía. Pero al mismo tiempo, nace un grave problema: ¿Cuál sería el español que no tuviera giros especiales ni palabras ofensivas para que pudiera ser escuchado en todos los países de habla hispana?

Por supuesto, uno de los problemas a resolver fue conseguir un catálogo de palabras y expresiones que no molestaran el pudor del televidente y que pudiera ser entendido por niños y adultos; dicho catálogo sigue vigente para la elaboración de diálogos cotidianos, propios de entrar a los hogares del mundo hispano.

A través del tiempo, nos dimos cuenta que el español de todos nuestros países hermanos de América Latina, no es distinto. Sencillamente lo pronunciamos con acentos peculiares propios de nuestras regiones y costumbres.

Es interesante observar como hay «dejos» característicos en todos los doblajes. Las jotas aspiradas identifican al colombiano. La o y otras vocales delatan al venezolano y las erres y ciertas acentuaciones al mexicano; la ch y el ritmo al chileno, así como el puertorriqueño siempre hace recordar a la serie Bonanza.

Los actores mexicanos especializados en doblaje utilizan un lenguaje con palabras que tengan el mismo significado en toda América hispana como cigarrillo o automóvil, por ejemplo y  una entonación muy internacional que resulta natural e igualmente comprensible en todas las regiones de habla hispana.

En este punto, y sin ánimo de buscar defensa para los peculiares acentos mexicanos, si teníamos una ventaja: Cuando se inició formalmente la industria cinematográfica hollywoodense, rápidamente surgieron en varios países latinoamericanos salas cinematográficas, hechas por empresarios visionarios donde se exhibían las películas americanas, pero por su puesto, en inglés.

En esa época también, aunque a baja escala, se comenzaron a producir películas en México para exhibirlas en América Latina. La mayor gracia que tenían, independientemente del talento de actores y productores, era que se hablaban en español. Y rápidamente, gracias a que el auditorio pudo entender las películas en los cines a los que acudía, ya entonces masivamente, el cine mexicano adquirió gran popularidad en muchos países de habla hispana. De tal manera que por varios años generaciones de aficionados al cine se acostumbraron a escuchar el peculiar «español mexicano».

Hoy, como entonces, el doblaje requiere de dos factores importantes: primero, que el español sea entendible o comprensible en todos los países de habla hispana y segundo, que el dominio de la tecnología para producirlos a gran velocidad sea la apropiada a la modernidad.

En cada país, existe una variedad muy extensa de talento artístico que cada día enriquece el doblaje con su magnifica interpretación de los personajes a doblar en español, y de la tecnología, ni hablar, cada país ha adecuado sus estudios de grabación, consiguiendo una buena calidad auditiva. El problema de ayer y de hoy sigue siendo la insistencia de los propietarios de cintas a doblar, en su afán comercial, pues desean que la versión al español sea aceptada en todos los países y solicitan cada vez con mas insistencia que el español que usemos sea «neutro», pero también nosotros nos preguntamos: ¿Que debe contener o desechar el español para que sea neutro?

Las empresas dedicadas al doblaje, a veces en la búsqueda de este doblaje «neutro», han caído en un español anodino y sin matices que en la actualidad  molesta a mucho auditorio y finalmente echan a perder la historia original, así el público se queda sin entenderla. Esto provoca que el televidente prefiera ver otro canal de televisión y por lo tanto, la programación doblada pierde auditorio y el canal rating, que se traduce en menos ingresos.

En nuestra empresa pensamos que el gran patrimonio cultural en América Latina, es nuestro «idioma español», y tratamos que el doblaje sea cada día más amplio en su contenido y en su esencia, y sin restricciones idiomáticas.

Nos mantiene vigentes la gran calidad de los actores latinoamericanos que le saben dar el matiz perfecto al personaje, sobre todo si tomamos en cuenta que están poniendo en labios de otro actor un idioma diferente, además con las limitaciones de espacio en los movimientos de la boca. Uno de los secretos del éxito en esta industria, reside en elegir para cada caso, un actor cuyo timbre natural sea muy similar al del extranjero cuya voz hay que doblar. Otro factor importante es el traductor, invaluable en esta industria, ya que su trabajo se basa en la habilidad de conservar la esencia del argumento.

Para el doblaje normal, de entretenimiento o cultural, el doblaje sigue siendo el gran medio de comunicación entre una cultura y otra. Hoy vemos simultáneamente un programa alemán en México y Alemania, y lo entendemos gracias a la creación artística y técnica que es el doblaje, permitiéndonos así gozar en toda su magnitud la maravilla del séptimo arte así como de otros medios de comunicación electrónicos.

Para terminar, les dejo un pequeño ejercicio: Cuando nos referimos a las ruedas del automóvil, les llamarían: ¿llantas, cauchos, neumáticos, o hules…?