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La prensa
El uso del lenguaje en los medios de comunicación populares: La Cuarta, un caso de estudio
Ximena Muñoz P., Carolina Trejo V. y Luz María Zañartu
Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Chile

El diario popular La Cuarta salió a circulación en noviembre de 1984, y fue impulsado por Germán Picó Cañas, en aquel entonces dueño y fundador del diario La Tercera de la Hora.

Participó como autor del proyecto Alberto Gamboa, profesional de vieja guardia formado en la práctica del oficio periodístico y ex director del antiguo diario popular El Clarín.

La desaparición de El Clarín en 1974 —por razones políticas— dejó un vacío entre sus lectores, lo cual indujo al empresario y sus asesores a fundar otro periódico popular que fue bautizado como La Cuarta. Estaba orientado a un público compuesto por obreros de la construcción, taxistas, ama de casa, pobladores, empleados, entre otros, es decir, los mismos sectores que antes leían El Clarín. La diferencia, con su símil anterior, radicó en la falta de opinión política del nuevo diario, reflejado en la ausencia de editorial y columnas de opinión.

Los recursos empleados para captar a sus lectores fueron: un lenguaje claro, directo y sencillo, semejante al modo de hablar de sus potenciales lectores; una portada llamativa, resaltando el sexo y la violencia como elementos esenciales de la noticia; problemas sociales (realidades concretas de los sectores populares), temas policiales (violaciones y crímenes fundamentalmente), deportivos (fútbol e hípica) y espectáculos. A ello se sumó un bajo precio de venta, equivalente a un tercio del valor de los otros medios de comunicación escritos del país.

A poco andar, La Cuarta se transformó en un diario muy leído en el país, principalmente entre los sectores urbano-populares. Rápidamente concentró sobre el 30 por ciento de participación de mercado, restándole público lector a otros medios e integrando a aquellos que no disponían de recursos económicos para comprar los diarios de la época.

Motivación y método

La siguiente investigación tiene su origen en el desarrollo de la cátedra de Periodismo Social dictada en 1995 y 1996, en la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile. En ella, tuvo lugar una discusión muy fructífera en torno al papel de los medios de comunicación de nuestro país, en la perspectiva de la superación de la pobreza.

Durante el curso, los temas que más atrajeron la atención de los estudiantes fueron el uso del lenguaje en el diario popular La Cuarta y sus contenidos. Esta inquietud fue la que nos motivó a estudiar con mayor profundidad el impacto que este diario tiene en el medio popular chileno, a lo cual se suma el hecho de haberse constituido en poco tiempo en el diario de mayor circulación del país. Semanalmente vende alrededor de 800 mil ejemplares, subiendo a un millón durante la realización de eventos masivos y populares, como el Festival de Viña del Mar y los campeonatos de fútbol, en un país cuya población actual bordea los 14 millones de habitantes, encontrándose en Santiago sobre un tercio de la población total.

El enfoque adoptado en este estudio intenta definir cuál es la incidencia del lenguaje empleado, en el proceso de superación de la pobreza, puesto que el sector social al cual llega este medio de comunicación, es un público medio bajo, caracterizado por personas con bajos recursos económicos (cuyo sueldo promedio mensual no supera los 120.000 dólares-300 dólares), un nivel educativo deficiente y escasas posibilidades de ascenso social.

El procedimiento metodológico utilizado en esta investigación es el análisis del lenguaje y sus contenidos, tanto en portada como en crónica. Para ello se revisaron —a modo de muestreo— los diarios correspondientes a la segunda quincena del mes de octubre de 1996. Asimismo, se utilizó la entrevista a diversos profesionales como herramienta metodológica de apoyo.

El estudio comienza con algunas precisiones sobre el lenguaje empleado por La Cuarta, en el marco del lenguaje general. Continúa con un breve perfil del lector, un análisis del tratamiento del lenguaje y de los contenidos del medio, y concluye con una síntesis analítica de estos elementos.

Diario popular La Cuarta

El lenguaje fue creado por los hombres para poder comunicarse. Este se encuentra conformado por la lengua y el habla. La lengua representa al aspecto social que resulta de un amplio acuerdo, de un conjunto de convenciones entre los hombres. De este modo, la lengua tiene consistencia propia, autonomía y cambia lentamente. El habla, por su parte, es un hecho individual, es un hecho concreto de un hombre que habla a sus semejantes. Dispone de cierta libertad de expresión o de variación, porque cada individuo o grupo tiene su manera especial de manejar las palabras y las frases.

En este contexto, los sectores populares, al igual que los grupos socioeconómicos medios y altos, desarrollan un habla propia, que constituye un sistema y va conformando lenguajes particulares, dentro del lenguaje nacional.

Según el lingüista Sergio Gallardo, académico del Departamento de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad de Chile, el diario popular La Cuarta recoge, en gran medida, el lenguaje que poseen los sectores populares urbanos del país donde viven: Chile.

Atendiendo al criterio de la Real Academia Española, que señala que todo aquello que no se atenga a las normas y las reglas dadas por esta Academia pasa a ser lenguaje inculto, La Cuarta se caracteriza entonces, por el empleo de un lenguaje inculto e informal.

Quizás, la característica esencial del uso del lenguaje en La Cuarta se presenta en su léxico. De una manera muy particular se trabajan los proverbios, los giros idiomáticos, los dichos populares. El vulgarismo está siempre presente y las comparaciones, como, por ejemplo, más tranquilas que gato de yeso (26.X.96) —referido a las recientes elecciones municipales— aparecen con frecuencia. Estas categorías no son creaciones del diario, sino que son elementos sacados del lenguaje popular. Este medio aprovecha el léxico desde la ironía, la broma o la hilaridad. Este es su sello distintivo. Y la emoción se prioriza, convirtiendo a la función expresiva —según la teoría de Jakobson— en la predominante.

Estas cualidades responden a los objetivos perseguidos por los creadores y actuales directivos del diario, y son la clave de su éxito. Así lo corrobora Hernán González, editor periodístico de La Cuarta, quien define el lenguaje del medio como populachero y conversacional. «Se emplea al igual que cuando se cuenta una historia, con muchos modismos, es decir, incorporando las formas expresivas del pueblo, de los jóvenes y del lumpen. Este es un lenguaje entendible por todos, por el obrero de la construcción, el joven del liceo o el taxista».

En efecto, el público de La Cuarta está compuesto por personas con escasos recursos económicos, bajo nivel educativo y escasas posibilidades de movilidad social y participación en la toma de decisiones. Poseen un lenguaje común y leen aquel medio que los interprete y los informe de problemas cotidianos, de manera sencilla y accesible. Como señala José Contreras, vendedor ambulante, «en La Cuarta la noticia se cuenta de otra forma. Es graciosa, aunque hay harta tragedia, ésta no se cuenta igual. No es complicada, es para la gente de barrio».

El lector reconoce que es un medio popular, tanto por su precio como por su información. Sandra Salamanca, 33 años, empleada, madre soltera, afirma que: «compro La Cuarta porque es barata, y me gusta porque es simple, fácil y siempre dice la verdad».

Estos lectores se identifican con el diario porque lo sienten cercano a su realidad y a su forma de ser. Probablemente la mayor parte de su público piense o sienta algo similar. «Este diario —agrega la entrevistada— está dirigido al pueblo, a la gente pobre, a personas que no saben pensar».

Tratamiento del Lenguaje

Según lo manifiestaron estos lectores entrevistados y los profesionales que analizan este medio, el éxito de La Cuarta, radica principalmente en un empleo del lenguaje que se ajusta a los parámetros del sector al cual va dirigido. Simple y entretenido, la redacción periodística del medio pone especial énfasis en los verbos activos.

La portada, primer enganche con el público, realza estos elementos. El titular principal, por lo general, se caracteriza por el uso de esos verbos, empleando el sexo o la violencia como elementos de la noticia. Tal como lo señala el editor Hernán González: «al igual que la mayoría de los medios de comunicación, este diario vende por la primera página», tanto por el lenguaje empleado, como por sus contenidos.

A modo de ejemplo, se incluyen a continuación ejemplos sobre el tratamiento del lenguaje en títulos de portada y crónica:

«Lección era buena, pero lo malo es que está grave»
«Le metió ají al marido rosquero»
En la crónica del día 27.X.96 se lee en título interior:
«Mujer le Puso un Ají Cacho de Cabra Como Supositorio a Marido Curagüilla y Odioso»

El titular de portada del día 24.X.96, igualmente resalta notas dramáticas con un lenguaje vulgar, con el propósito de captar la atención de su público:

De una sola puñalada partió su corazón»
«Lo mató porque le quitó pierna suave»

En el mismo estilo, otro titular principal de portada (26.X.96) informa sobre un abuso sexual cometido por un auxiliar médico:

«Se aprovechaba de enfermos anestesiados: lo pilló médico»
«Auxiliar muy cola atendía a la pinta»

También aquellas noticias de carácter político, como fueron las elecciones de alcaldes realizadas a principios de octubre de 1996, tienen un tratamiento informativo informal, pletórico de giros populares (28.X.96):

«Centro derecha saca pechuga y concertación se jajajea»
«Todos felices y comen perdices»

Los titulares secundarios de la portada, en tanto, siguen la línea de los principales. Se emplean palabras del coa, con un estilo liviano, tal como se observa en la siguiente noticia del día 31.X.96:

«Iba manejando con la pipa y opuso resistencia a carabineros»
«Cabo de ejército collereó a policía»

Estos titulares son informativos y directos, y están escritos en bajadas. Lo mismo ocurre con los títulos de crónica o interiores, lo cual constituye un rasgo más de la informalidad linguística del diario. Todo esto se constata en una nota sobre el paro de los funcionarios municipales (16.X.96):

«Están convencidos de que la cosa es parar y abrazarse»
«Municipales agarran papa y dejan la pega»

El 30 de octubre del mismo año, el diario informó en crónica sobre la detención de la dirigente comunista Gladys Marín, sometida a proceso por el supuesto delito de injurias y calumnias contra el Comandante en Jefe del Ejército, general Augusto Pinochet. Lo hace de la siguiente forma:

«Presidentes de partidos de la Concertación tocaron el pito»
«Tremenda cuática para encanar a Gladys Marín»

El día anterior, en tanto, La Cuarta tituló en forma irónica sobre el asesinato de un hombre de 25 años. Esta hilaridad es la que caracteriza el tratamiento de la mayor parte de las informaciones que el diario entrega, distinguiéndose de los demás medios del país.

«Víctima fue acorralada en la calle y le pegaron cinco balazos»
«Ajuste de cuentas: lo dejaron como colador»

Por su parte, los epígrafes son altamente explicativos e informativos, a diferencia de cómo se utilizan en otros medios, en donde sólo complementan el título. Cabe destacar que este medio no utiliza bajadas.

Un ejemplo es el epígrafe publicado en 20 de octubre, que informa sobre la dificultad para constituir mesas en las recientes elecciones de alcaldes:

«Varios se hicieron los orates y les caerá la teja»

El título dice:

«Con risitas y a regañadientes vocales constituyeron mesas»

Sobre una marcha realizada por los empleados públicos (24.X.1996), que finalizó con la acción de las fuerzas policiales, La Cuarta explicó en el epígrafe lo siguiente:

«Cabros públicos insistieron en irse por Alameda y ahora están resfriados»

Y su título agrega:

«Marcha prohibida terminó en ducha»

Asimismo, en una noticia que informa sobre las molestias que experimentan los vecinos de un barrio bohemio de Santiago, el epígrafe aclara que los delincuentes han poblado sus calles (21.X. 1996):

«Patos malos reemplazan a artistas e intelectuales».
El título señala:
«Vecinos de Bellavista están hasta la coronilla con carretes y mochas».
Este estilo también se observa en las noticias policiales, como por ejemplo en la que aparece el día 26 de octubre, donde el epígrafe explica las circunstancias en que se produjeron los hechos, empleando chilenismos y disminutivos:
«Por ir a meterse a lugar oscurito con el pololo»,
«Falsos detectives violan a muchacha».

La información sigue la línea populachera integrando modismos, vulgarismos y comparaciones, entre otros. Informando acerca de la muerte de un joven la crónica señala:

«Juan Ulises Parra Sánchez, de 21 años, estaba con dos vecinos, disfrutando de una botella de grapa, sentaditos en la cuneta, dale que dale a la conversa. De repente pasó frente a ellos Víctor Ñanco Antilefo, de 24 años, sin un peso en los bolsillos y cargado totalmente a la sed. Al ver que Parra se mandaba al buche unos tragullos se sintió tremendamente impactado, al borde del infarto y se acercó con la intención de que lo invitaran a libar. Pero hubo negativa total, por lo cual Ñanco se indignó, sacó un cuchillo y trató de arrebatarle la botella a Parra. Inmediatamente se armó la mocha, aprovechando Parra para demostrar sus conocimientos marciales, lo que se tradujo en que el sediento recibiera una contundente pateadura. La botella se salvó, pero Ñanco sufrió graves lesiones que le provocaron la muerte cuando era atendido en un establecimiento asistencial». (18.X.1996)

Precisamente este tipo de alusiones pícaras son las que el lector busca, espera, y le crean adhesión e identificación con el medio. Esto también lo vemos en informaciones de carácter técnico, como es el caso del aniversario de instalaciones del Centro Espacial de la Universidad de Chile, cuyo lead señala:

«Un grosso apio verde cantaron los caperuzos del Centro de Estudios Espaciales de la Universidad de Chile en las instalaciones de rastro satelital Peldehue, al norte de Colina, al cumplirse el cumpleaños número 37 de la base. A la movida asistieron el rector de la casa de estudios, Jaime Lavados, y diversas autoridades del mundo científico, que se la pasaron soñando con las radiaciones cósmicas y otras yerbas».

No hay diferencia en el tipo de noticias que se entregan al público, todas tienen un tratamiento informal popular.

Lo mismo se observa en relación al alza de precios experimentados por frutas y verduras, debido a la sequía que afecta al país. Aquí, el tratamiento del lenguaje se reitera:

«Con carachos sombríos, la mayoría de los comerciantes de la Vega Central anunciaron ayer, como verdaderos oráculos, chamanes o machis, que se avecina la negra sombra de las alzas de precios por culpa de la prolongada sequía que afecta al país». (21.X.1996).

Sobre la noche de brujas, el diario enfatiza su informalidad y pacardía, señalando en el lead:

«Ñaca, ñaca, ñaca...Esta noche nuestra fotocopia feliz del Edén se llenará con disfraces y el mejor carrete en una nueva versión de la 'Noche de Brujas'» (31.X 1996).

Tratamiento del Contenido

Los principales contenidos que los dueños de La Cuarta y el autor del proyecto seleccionaron a la hora de crear este medio popular fueron: deporte, policía, espectáculos y problemas sociales.

Tras quitarle todo rasgo político, ellos definieron al diario como un medio sin opinión. Por esta razón, carece de editorial y columnas. «Este diario no tiene editorial, ni línea política, porque no somos opinantes», señalan sus actuales dueños. «Nosotros damos sólo las noticias, pero no damos pautas, porque pensamos que los hechos son más relevantes que la opinión de un especialista», apunta el editor, Hernán González.

Esta ausencia es criticada por el lingüista Sergio Gallardo, puesto que refleja la falta de contenido del diario. «No existe editorial —sostiene— porque el contenido no interesa. Qué posición editorial puede tener La Cuarta y sobre qué temas, si la gran problamática que muestra es quién asesinó a quién, o cuántos muertos hubo, o quién violó a quién».

No obstante esta carencia, los lectores y editores destacan la presencia de secciones de servicio público, que son un aporte y ayuda para el público usuario. Hernán González explica estas secciones, indicando que ellas tratan de dar soluciones a los problemas de la gente, a través de llamados de atención a las autoridades respectivas. Asimismo, José Contreras, vendedor ambulante, rescata algunas de sus secciones: «Algunas tienen actitudes muy humanitarias, como 'El dedo en la llaga', porque una vez, una señora a la que se le había muerto su hijo, solicitó que pusieran la vida (biografía) y una foto del joven difunto, y el diario cumplió».

Otro rasgo del contenido es su marcado sesgo machista. Esto se expresa en las imágenes de portada —donde siempre aparece una mujer semidesnuda— y en el tratamiento de las noticias. «Grossas ninfas, computadores, motos y de tutti en la FISA'96», informa el título del día 25 de octubre de 1996. Asimismo, en la sección de espectáculos del 25 de octubre de ese año, se destaca en portada: «Naomí Cambell: perdí la virginidad a los doce años». Es decir, este diario está escrito de manera masculina, y como las mujeres están inscritas en una educación machista, no les molesta el uso que se hace del lenguaje cuando éste se refiere a ellas.

Considerando algunos juicios teóricos del semiólogo argentino Eliseo Verón, planteamos que el lenguaje refleja una visión de mundo. Por ello, el pilar básico del presente análisis ha sido el lenguaje, el cual nos permite determinar cuál es la carga ideológica de un texto. De ahí entonces la necesidad de aplicar las operaciones de selección y combinación realizadas por el emisor de un mensaje determinado, en este caso, hechos concretos aparecidos en un medio de comunicación masivo y popular.

Desde el punto de vista semántico, Verón considera que la ideología es uno de los muchos niveles de organización de los mensajes, cuyo nivel de significación se descubre al descomponer los mensajes para estudiar los mecanismos de selección y combinación. La información ideológica, por tanto, no se comunica, se metacomunica, es decir, opera por connotación y no por denotación. «La lectura ideológica de la comunicación social consiste en descubrir la organización implícita o no manifiesta de los mensajes», señala el semiólogo.

Por otra parte, todo mensaje contiene una multiplicidad de dimensiones o niveles de significación. La semantización resulta de la selección, dentro de un grupo de unidades disponibles y combinación de las unidades seleccionadas para formar mensajes. Cuando la selección actúa sustituyendo se habla de metacomunicación por selección. En el caso de las relaciones de co-presencia o contigüidad, se habla de metacomunicación por combinación.

En el caso de La Cuarta, los títulos y epígrafes están construidos de acuerdo a la línea ideológica general del diario. Por ejemplo, las informaciones comienzan generalmente con un verbo conjugado en tercera persona singular, o bien, con el protagonista que ejecuta la acción en la cual se pone énfasis:

«Víctima quiso evitar que le disparara a su esposa»

«Mató a su consuegro» (17.X.1996)

«Esposo denuncia a red que participó en el negocio»

«Madre vendio en diez millones tres hijos» (18.X.1996)

«Contratista en pintura defendió dinero con su vida»

«Compadre planificó asalto: fue crimen» (19.X.1996)

«Lola de 17 años es la tesorera de su liceo»

«Violó colegiala y robó fondo escolar» (22.X.1996)

«Padre casi mató a golpes a sicópata del Santa Lucía»

«Pervertido abusó de veinticinco colegialas» (30.X.1996)

Nos parece muy acertado hablar de los procesos de semantización involucrados en los fenómenos ideológicos, ya que significa contextualizar en la realidad social la ocurrencia y los contenidos de un mensaje sobre determinado hecho. Es decir, nos permite comprender cómo ese hecho es percibido por el emisor del mensaje; cómo y dónde se genera, por tanto, el nivel de significación de lo ideológico.

Observando los ejemplos señalados, es posible constatar que en el caso de La Cuarta el nivel de significación se produce en el plano del lenguaje, al utilizarse verbos directos que aluden a terceras personas, anónimas —compadre, padre, madre—, pero que provocan un alto grado de identificación con los lectores. El tratamiento es siempre liviano, irónico, claro y directo. Con eso se busca metacomunicar humor, cotidianeidad, cercanía, emoción, conflicto social, morbosidad.

Si las oraciones se ordenaran de otro modo el énfasis se pondría en otros aspectos de la noticia. Por ejemplo: el día 22.X.1996 se podría haber titulado de esta forma:

«17 años tenía lola tesorera de su liceo»

«Robó fondo escolar y a colegiala violó»

En este caso el énfasis está puesto en el robo, en primer lugar, y luego en la violación. Pero ello no se ajusta a la línea del medio, que prefiere resaltar la violación a las jóvenes del liceo antes que el robo a los fondos de las alumnas. La diferencia se produce a nivel connotativo y no por el contenido denotativo o superficial.

Algo similar ocurre con el titular: «Mató a su consuegro», que bien podría haber sido «A su consuegro mató». Se escoge el primero porque destaca el conflicto, un elemento noticioso que distingue a este medio de comunicación.

El punto de vista de lo ideológico se definiría, según Verón, por la búsqueda de las categorías semánticas en términos de las cuales es construída, en la comunicación social, la información socialmente relevante. Y el análisis será ideológicamente significativo cuando las estructuras de significación descritas puedan vincularse con los procesos de conflicto a nivel de la sociedad en su conjunto.

Llama la atención que La Cuarta no informe noticias de interés nacional. La razón de esto probablemente sea ideológica: los sectores populares a los cuales se dirige el medio no forman parte de las noticias relevantes del país, por lo tanto, no es necesario informarlos sobre ellas. En estas no encontrarían identificación. Otra lectura podría ser: para mantenerlos ajenos a los temas de interés de los grupos de poder, lo cual explicaría la escasa cobertura que se asigna a las noticias de índole política y económica.

En parte, ello explicaría también que se destine una sóla página al plano internacional, donde tampoco se encuentran diferencias en el tratamiento de los contenidos y del lenguaje. Así lo vemos en el titular del 22.X.1996, que señala: «Rico empresario suizo fue detenido por violar niños». Lo mismo se observa en una noticia del 29 de ese mes, en la cual se lee: Prostis rumanas atenderán sólo clientes que hayan votado», cuyo epígrafe explica que lo harán en apoyo a las próximas elecciones del país.

«En un mensaje, señala Verón, el contenido no es lo único que 'significa'. Cuando digo algo, el modo en que lo digo y lo que no digo y podría haber dicho son aspectos inseparables de lo que digo». Esta idea, que a nuestro juicio es medular en su obra, es una descripción exacta de lo que acontece en los medios de comunicación.

Cuando La Cuarta omite una noticia que otros medios consideran relevante, o cuando el mismo diario informa con ironía, hilaridad, o resaltando más que otros un determinado hecho, se está metacomunicando un mensaje. El contenido de ese mensaje se vincula directamente con la visión de mundo transmitida por el diario.

Conclusiones

Los actuales estudios lingüísticos señalan que el lenguaje es la representación del mundo que tienen las personas. Los seres humanos conocen el mundo a través de su lenguaje, por lo tanto, cualquiera sea éste se debe respetar tal cual es. Como señala Saussure, cada lenguaje articula y organiza el mundo en forma diferente. Así, el lenguaje configura nuestra forma de aprehensión del mundo. Por ello, si consideramos las diferencias existentes entre los distintos lenguajes, comprenderemos que los hombres piensan y perciben la realidad por medio de sus diversos lenguajes (Sapir-Whorf).

En consecuencia, si algún comunicador quiere llegar al receptor debe usar su lenguaje, porque éste es un instrumento. Lo mismo, si se desea educar, informar, describir el mundo a una persona determinada. No hay mejor manera de crear una realidad que adoptando el lenguaje del otro. Por eso, si el objetivo es estimular a una persona para que se supere cada vez más, se debe emplear ese lenguaje como punto de partida, y luego, modificarlo paulatinamente para ir abriéndolo a nuevos mundos.

Desde esta perspectiva, estimamos que el diario La Cuarta es una buena forma de llegar a inquietar al hombre común sobre temas interesantes que pasan en nuestro país. Sin embargo, este medio se queda en la primera etapa. Es necesario pasar a la otra fase, es decir, una vez inquieto con su propio vocabulario se deben introducir paulatinamente conceptos y temáticas más complejas que aquellas que se les entregó inicialmente. Planteamos que el lenguaje es un instrumento a través del cual se puede elevar el nivel linguístico y cognitivo de un individuo, y con él su visión de mundo.

La existencia de un medio como La Cuarta en toda sociedad puede ser considerado conveniente, dado que es una forma de expresión de contenido. Sin embargo, la gran falacia de este diario es explotar un contenido que no permite que sus lectores, insertos en un cierto nivel socioeconómico, superen su condición social. Este no es sólo un problema del contenido del diario, sino del lenguaje utilizado, lo cual queda reflejado en las palabras de un lector del medio, quien señala: «este lenguaje no ayuda a enriquecer el vocabulario de los sectores populares, porque se usa el coa, la barriada. Por ejemplo, la frase le pegó un palo en la testa es coa, no enriquece, pero interpreta a la gente».

Constatamos por tanto, que el lenguaje utilizado por La Cuarta legitima la marginación social al ofrecer una manera de informar que limita las posibilidades de desarrollo del público al que se dirige y niega implícitamente toda posibilidad de ascenso social. Ello, al ofrecerles contenidos poco relevantes, con un tratamiento permanentemente vulgar.

Si afirmamos que el lenguaje genera realidad, se podría deducir que la insistencia en publicar noticias con un alto contenido de violencia y sexo, tanto en portada como en sus páginas interiores, crea entre los grupos populares y medios la percepción de que estos modelos de comportamiento son parte de su cotidianeidad, y por tanto, no reñidos con el respeto a los derechos humanos y la convivencia social. Nos surge la inquietud de si esta insistencia en actos de violencia y de sexo provoca una aprobación por parte de ellos, y en consecuencia, una imitación de los mismos.

Por otro lado, en La Cuarta no se incluyen suplementos, a diferencia de la mayoría de los otros medios escritos del país. Los suplementos, a nuestro juicio, son una herramienta integradora para el público lector, puesto que pemiten abordar temas específicos con mayor profundidad. Creemos que esta carencia de suplementos, que va en desmedro de los lectores, podría obedecer a un criterio de rentabilidad de la empresa, donde aumentar las páginas no necesariamente implica mayores ganancias. Más grave aún resultaría pensar que esto obedece a una visión estereotipada de los sectores populares, por parte de los dueños del medio, al suponer que este segmento no requiere de más conocimientos e información que la ofrecida en el medio.

Los objetivos del periodismo y de los medios de comunicación han ido cambiando según han transcurrido los siglos. Si bien en sus inicios su único objetivo era informar —es el caso de las Gazetas Económicas del siglo XVII, en Inglaterra—, hoy este espectro se ha ampliado a orientar, dar opinión, interpretar, e incluso apoyar el proceso educativo —ello, si consideramos algunos de los diversos tipos de suplementos que por esta vía se difunden—. Desde esta perspectiva, amplia y global, vemos cómo los medios de comunicación, sin perder el sentido de informar que les es propio, tienen una función mucho más integradora que la que les dio su origen.

Este concepto de la comunicación que actualmente aplican la mayor parte de los medios de prensa escritos en nuestro país contrasta con lo que ocurre en La Cuarta, donde se observa una ausencia de temas relevantes, que apoyen el proceso de adquisición de conocimientos, en áreas vinculadas a la educación, salud, trabajo, especialización en oficios múltiples y otros.

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