Ir directamente al contenido de esta página
Portal del Instituto Cervantes
Inicio del portal de los Congresos Internacionales de la Lengua Española
Inicio del portal de los Congresos Internacionales de la Lengua Española
Paneles y ponencias
América y la lengua española: de la Independencia a la Comunidad Iberoamericana de Naciones
Secciones

La conmemoración de las Independencias americanas es ocasión oportuna para considerar las grandes líneas de evolución de la lengua española en América hasta el comienzo del proceso de emancipación en las diferentes regiones y grupos sociales. Solo un conocimiento objetivo de ello puede abrir camino a la valoración de los distintos aspectos de las relaciones lingüísticas y políticas entre lengua e Independencia.

En diversa proporción según los casos, las lenguas originarias de América han contribuido a enriquecer al español desde los primeros contactos en las Antillas. A su vez, la elaboración de gramáticas de esas lenguas que realizaron los misioneros potenció el predominio de las llamadas «lenguas generales». Su actitud y la de los estamentos de la administración condicionaron la mayor o menor difusión del español, su permeabilidad a las lenguas con las que estaba en contacto, así como la vigencia de estas.

Experimentó la lengua española con los procesos de independencia una expansión formidable. Sirvió, en efecto, como lengua oficial en los procesos constituyentes y, a la vez, como instrumento de cohesión de cada una de las nacientes repúblicas. Rechazando cualquier conato de independentismo lingüístico, Bello y otros próceres de la emancipación subrayaron el carácter del español como lengua propia y contribuyeron a robustecer su unidad.

Los numerosos exilios que en las más variadas direcciones se han producido en el mundo hispánico han fomentado un trasvase de aportaciones lingüísticas, sociales y culturales de gran trascendencia en un continente que hizo suyo un idioma expatriado, enriqueciéndolo en su particularidad mediante la acción de aquellos pueblos que le brindaron acogida. Se atenderá aquí no solo a los exilios más recientes, sino a los muy importantes que tuvieron lugar en el siglo XIX así como a los de pequeños grupos que, en acciones modestas, canalizaron intercambios relevantes.

La lengua española ha adquirido un estatus de internacionalidad que trasciende su creciente peso demográfico. Muy compacta en su geografía y con un importante grado de homogeneidad cultural que no limita su pluralidad, la comunidad hispánica es portadora de unos valores sociales, culturales y literarios que son reconocidos y estimados internacionalmente. Al mismo tiempo, desde una perspectiva económica, está demostrando un dinamismo progresivo que la convierte en un foco de atracción para todo tipo de intercambios internacionales.

El objeto de este panel es reflexionar sobre la importancia de los fondos documentales de los archivos como fuentes esenciales para el conocimiento de la evolución lingüística y de las interrelaciones existentes entre las diferentes comunidades culturales que utilizaron el español como principal vehículo de comunicación.

Lengua española: política, economía y sociedad
Secciones

Constituye la lengua materia prima fundamental de un conjunto muy amplio de actividades productivas, que van desde las que convencionalmente se denominan «culturales» (edición, teatro, cine, etc.) hasta las que comprende su propia enseñanza. Es, además, recurso básico para buena parte de los servicios personales y de todas aquellas actividades que se basan en la conformación de redes de comunicación. Sobre esa base, se trata de cuantificar el valor atribuible a sus distintas funciones en el proceso productivo de la economía nacional, calculando el «coeficiente de lengua» en el valor total que crea cada línea de actividad productiva y en el empleo que genera.

Como lengua de comunicación internacional que forma un extenso condominio lingüístico multinacional, el español agiliza las tareas de identificación y negociación entre agentes económicos de unos y otros países de ese ámbito, reduciendo los costes de transacción y facilitando entornos de afinidad en los respectivos mercados exteriores. Cabe, en esa línea, calcular el factor multiplicador de la lengua sobre las exportaciones y aproximarse al conocimiento del ahorro que procura en los costes comerciales para las economías de todos y cada uno de los países de la Comunidad Iberoamericana de Naciones.

En los procesos migratorios desempeña la lengua una doble función. En igualdad de condiciones de otros factores, puede influir decisivamente en la elección del destino del emigrante, al reducir la incertidumbre que se asocia al desplazamiento, a la vez que el dominio de la lengua reduce los costes de integración social y laboral en el país de acogida, constituyendo un activo que el emigrante puede hacer valer en el correspondiente mercado de trabajo. Se prestará aquí especial atención a las experiencias más avanzadas en materia de competencia lingüística de los emigrantes.

Conforma la lengua uno de los más poderosos y perceptibles elementos de identidad colectiva y, en consecuencia, puede hacer una contribución de primer orden a la cohesión social y política, en la más amplia acepción de estos términos. A través de la lengua se transfieren mundos simbólicos, emociones, valores, modos de vida y hábitos compartidos. Conviene, pues, considerar esta proyección capital de la lengua, no ya en términos económicos, sino en los más exigentes de lo que hoy se entiende como desarrollo humano de las sociedades.

Para que el español pueda afianzarse como lengua de comunicación científica es preciso identificar los campos de la ciencia contemporánea en que tiene presencia la lengua española, valorar esa presencia en términos cuantitativos e impulsarla a través de muy diversos cauces: revistas generales y especializadas, sociedades o instituciones, medios de comunicación e, incluso, la creación literaria. Contribuirá, además, a ese objetivo la elaboración de un registro de autores en lengua española dentro de las bases de datos científicas, así como el refuerzo de la terminología en español para la ciencia y la tecnología.

Lengua y comunicación
Secciones

Uno de los fenómenos más significativos derivados de los procesos migratorios es la proliferación, en los países de acogida, de medios de comunicación dirigidos a los inmigrantes, que contribuyan a mantener sus vínculos con los lugares de origen y a fortalecer sus relaciones dentro de la comunidad receptora. Estos medios constituyen un observatorio privilegiado para estudiar los fenómenos de mestizaje lingüístico y corroborar la unidad fundamental de nuestra lengua. Al mismo tiempo, los inmigrantes forman también parte del público consumidor de los diarios gratuitos, un fenómeno cada vez más extendido que, con dificultades por la actual crisis económica global, ha logrado asentarse en la industria periodística.

Al propiciar la aproximación de los lectores a las letras y a la representación de la realidad que estas suponen en cualquier soporte, la industria editorial realiza un significativo aporte al desarrollo lingüístico. Especial interés reviste, a este propósito, en un momento en que la tecnología digital amplía sus dominios, la edición de materiales de enseñanza de la lengua y de repertorios e instrumentos que ayuden a fortalecer su unidad respetando la variedad.

Construir un espacio hispánico de comunicación requiere la puesta en marcha de políticas articuladas que aúnen cantidad y calidad. Supone la cantidad impulsar la producción y distribución en la Red de contenidos mediáticos en español, lo que, a su vez, implica incorporar al uso terminología y fórmulas expresivas de valor universal. Es preciso, además, educar a los usuarios en nuevas competencias y consolidar redes sociales en español. La calidad exige, por su parte, establecer y aplicar indicadores de evaluación, cuya naturaleza y funcionamiento deben ser objeto de estudio y debate.

Las nuevas tecnologías de la comunicación han generado un lenguaje propio derivado en su mayor parte del inglés. Pero surgen, ligadas también a ellas, otras formas lingüísticas —fonéticas, ortográficas y ortotipográficas— que afectan a la norma establecida en español y plantean interrogantes dignos de atención. Conviene analizar si se trata de un lenguaje perdurable o si es posible cruzar la barrera intergeneracional que se acentúa en estos casos. Y más allá de esto es preciso pensar cómo se puede promover la adecuada presencia de nuestra lengua en esas tecnologías y, en concreto, en la variada gama de los sms, el correo electrónico y otras modalidades de comunicación.

Al tiempo que en el mundo editorial y en el de la prensa escrita se hacen prospecciones sobre los soportes de futuro, calculando las consecuencias que de ello pueden derivarse en los formatos y modos de expresión, comienzan también a plantearse debates análogos sobre la creación literaria. No faltan avances de nuevos géneros literarios vinculados a la comunicación digital y se aprecia la concesión de una especial relevancia a la imagen visual. En otro orden de cosas, se atenderá también aquí a las nuevas vías de difusión de la literatura tradicional y a las bibliotecas virtuales.

Como comunicador intercultural, y específicamente interlingüístico, el traductor al español fortalece el diálogo y el entendimiento entre los pueblos. La traducción contribuye, en concreto, a la cooperación, a la integración laboral y a la cohesión social. Hace falta buscar, sin embargo, instrumentos tecnológicos y lingüísticos que faciliten su trabajo, y reflexionar sobre los múltiples problemas de normalización, derechos de propiedad intelectual y otros asuntos ligados a esa actividad.

Lengua y educación
Secciones

Permiten las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación pensar en la creación de un espacio iberoamericano del conocimiento en el que la comunidad académica quede unida a través de la lengua común y de Internet. Cada día aparecen, con la libertad que caracteriza al espacio cibernético, múltiples y muy variadas iniciativas. Falta, sin embargo, un programa común que genere la sinergia imprescindible para que la acción alcance poder de difusión y eficacia. Por otra parte, la continua renovación tecnológica supone un desafío a las formas tradicionales de enseñanza y obliga a replantear el enfoque pedagógico.

La educación idiomática es un medio imprescindible para la superación de la pobreza. La educación lingüística debe, según eso, considerarse como una importante inversión de los distintos países en vías de desarrollo. Ello implica, naturalmente, grandes cambios en los enfoques curriculares, que habrían de evolucionar desde lo meramente informativo hacia lo formativo. Los sectores más desposeídos requieren una atención especial con mayor inversión, dedicación del personal más cualificado y un conjunto de medidas en salud, vivienda o alimentación que apoyen la labor educativa.

La educación intercultural es materia que debe estar en constante revisión y adecuación a los nuevos planteamientos y exigencias de un mundo interconectado globalmente. La adquisición de destrezas y competencias específicas de comunicación transcultural, unida a la de valores, actitudes y disposiciones facilitadoras de la colaboración entre personas de lengua y cultura diferentes, es condición vital de supervivencia en el mundo de hoy.

Puede afirmarse que el logro de unos programas eficaces para la adquisición de una lectoescritura de calidad constituye hoy un desafío generalizado en el espacio iberoamericano. Para que resulte más eficiente, debe ser asumida en forma integrada por todos los actores involucrados en el proceso. Se pondrán aquí en común los resultados de investigaciones y experiencias que se están realizando en torno a estrategias de comprensión y producción de textos.

La gran dimensión que, en buena medida gracias al Instituto Cervantes, ha adquirido hoy la lengua española como segunda lengua y como lengua extrajera, convoca a una constante reflexión sobre su enseñanza, la que ha de considerar temas relativos a los nuevos desafíos culturales, didácticos y metodológicos.

La vecindad geográfica hispano-lusa y la tradición histórica y cultural han hecho que el español y el portugués, lenguas ambas de la familia romance, vivan en un estrecho contacto, ahora potenciado por la pertenencia a la Comunidad Iberoamericana de Naciones. Programas comunes de tipo educativo —específicamente de enseñanza de una y otra lengua—, unidos a otras iniciativas económicas y culturales, permitirán potenciar la fraternidad y servir a los propósitos compartidos en todos los órdenes.

Subir al principio
Centro Virtual Cervantes © Instituto Cervantes, 2007-2013. Reservados todos los derechos.Accesibilidad