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Unidad y diversidad del español
La dimensión léxica y el problema de las zonas dialectales
Las frases proverbiales
María Josefina Tejera
Profesora titular de la Universidad Central de Venezuela.
Caracas (Venezuela).

De todas las unidades fraseológicas (UF), las frases proverbiales (FP) son las menos estudiadas. Todavía se desconocen sus características particulares, a pesar de los diversos intentos, cada vez más serios, que se dedican a distinguir entre locuciones, refranes, clichés o muletillas, citas, fórmulas de introducción, fórmulas de fijación pragmática o de cortesía, fórmulas ritualizadas y, por supuesto, las frases proverbiales. Recientemente dos autoras españolas han dedicado a la fraseología del español tres obras fundamentales: G. Corpas Pastor (1996) y L. Ruiz Gurillo (1997 y 1998). En ellas, las autoras incorporan los aportes tanto europeos como norteamericanos y también soviéticos a este campo de estudio. Además, existe una revista publicada en Madrid, Paremia, que ya llega al noveno número, y se han celebrado dos congresos internacionales dedicados a la paremiología convocados por la Universidad Complutense.

Nuestro aporte consistirá en reunir los datos sobre las FP que ofrecen estos y otros materiales, pero ilustrados con ejemplos venezolanos recogidos por mí. El español es particularmente abundante en estas UF y el venezolano, entre otros hablantes de español, es en especial amante de salpicar su conversación con toda clase de frases, proverbios y afines. Compartimos muchas FP con España y con otros países americanos, algunas veces con pequeñas variantes o con diferente significado; esto forma parte del estudio y de las particularidades de las FP.

Sobre las FP todavía no hay acuerdo unánime, de modo que la misma frase es clasificada por los diferentes autores en categorías diferentes. Por ej., repicar y andar la procesión es considerada una locución por Casares (1950 = 1969:186), mientras que la misma expresión con una pequeña variante: repicar y estar en la procesión para Seco (DEA, 1999) es inclasificable y la define como «Hacer al mismo tiempo dos cosas poco compatibles». Moliner (1996) transforma la frase en un refrán: No se puede repicar y estar en la procesión, pero tampoco la clasifica y la define como «Expresión con que se indica que no se puede dispersar la atención o la actividad en varias cosas». De tal palo tal astilla está clasificada en el DRAE 1992 como FP, pero para Moliner, citada por Corpas Pastor (1996:157 y 161), es un refrán, como también lo acepta esta autora.

Por otra parte, hay la tendencia a considerar las FP como «una clase puente que en ocasiones se acerca a la locución y en otras al refrán» (Ruiz Gurillo 1997:63). Este modo de clasificar las unidades es poco esclarecedor; lo que sucede es que las FP comparten comportamientos y estructuras tanto con las locuciones como también con los refranes, pero existen diferencias entre estas categorías, y nuestra misión consiste en desentrañar tanto las similitudes como las diferencias.

Por siglos, la lexicografía ha sido la única disciplina que se ha dedicado a la clasificación de las UF, pero ese estudio estuvo limitado a la recopilación y a la manera de incluirlas en los diccionarios. Hoy se pretende ir más allá en su análisis, por eso Ruiz Gurillo (1997:40) opina que:

«El estudio de las combinaciones fijas no ha de quedar relegado a los aspectos relacionados con su inclusión en los diccionarios. La referencia a su estructura interna, a su papel funcional, a los recursos semánticos y pragmáticos empleados para su formación, etc., se hace indispensable, por lo que el marco teórico de la lexicografía no es suficiente para llevarlo a cabo».

Actualmente se vuelve a considerar la fraseología como la disciplina que se ocupa de las UF, haciendo uso de otras disciplinas como la pragmática, la semiología y la gramática. Desde una concepción estrecha, la fraseología se ocupa de las locuciones y frases proverbiales, y en un sentido amplio, de las otras frases que tienen estabilidad o fijación formal (Ruiz 1998:12).

1. La nomenclatura

Además de los términos populares, de modismos y dichos, las frases objeto de nuestro estudio reciben otros nombres más técnicos. Casares (1950 = 1969:188) las llamó frases proverbiales, huyendo de otras denominaciones poco precisas, como son expresión, giro y frase. Y rechazó la denominación de frase hecha por demasiado amplia; en cambio, aceptó la limitación de proverbial porque defiende el significado de este adjetivo como «algo que tiene una tradición de ejemplaridad por consenso de una comunidad lingüística». Así como Casares se interesó sobre todo por su origen, Zuluaga se interesa más por el aspecto funcional con respecto al resto del texto o del contexto pragmático. Por eso las denomina enunciados fraseológicos contextualmente marcados, con lo cual subraya que estas unidades «no constituyen un texto de sentido completo, y dependen, en su funcionalidad, de algún aspecto o factor del contexto lingüístico o pragmático». (Zuluaga 1980:203).

Desde el punto de vista del lexicógrafo, Zgusta (1971:152) opone las unidades léxicas complejas (multiword lexical units) a las citas, los dichos y los refranes (quotations, dicta and proverbs), a los que considera expresiones sui generis puesto que no se puede analizar sus componentes de la misma manera que los componentes del lenguaje ordinario. En cuanto a Rey (1977), considera dos categorías: las locuciones y las locuciones-frases (locutions-phrases), y dentro de esta última incluye las locuciones proverbiales, los proverbios, los dichos (dictons), etc. Según Rey la diferencia primordial entre la locución proverbial y el proverbio no es ni interna ni lingüística sino genética:

«En fait, les “locutions proverbiales” correspondent, soit à des éléments de proverbes, soit à des proverbes complets munis d’une identité formelle stable (le niveau du signifiant est pertinent pour les définir), alors que proverbes et dictons sont des unités de contenu, pouvant correspondre à une syntaxe originale et à une fréquence assez haute».

(Rey 1977:198)

Siguiendo a Zuluaga (1980), Corpas Pastor (1996) denomina a todas las formaciones de frases con fijación formal enunciados fraseológicos y en ellos distingue las paremias y las fórmulas rutinarias. Las paremias tienen autonomía textual, mientras que las fórmulas dependen de situaciones y circunstancias completas. Dentro de las paremias incluye los enunciados de valor específico que corresponden a las FP. Corpas Pastor (p. 141) considera como enunciados de valor específico a muchas citas, eslóganes y consignas, pero excluye a la FP en forma de diálogo y a los wellerismos.

2. La FP en los diccionarios

Hasta la edición de 1992, el DRAE incluía en su repertorio la marca frase proverbial y en esa edición se recogen 62 entradas con esa marca. Pero también se recogen bajo la marca expresión proverbial cuatro entradas, que corresponden por su estructura y función a las frases proverbiales. Del mismo modo, bajo la marca frase aparecen varias frases proverbiales, como Muerta es la abeja que daba la miel y la cera; De la abundancia del corazón habla la boca; Entender de todo un poco, y de albardero dos puntadas; Te veo, o ya te veo, besugo, que tienes el ojo claro y otras más. De esto se deduce la inseguridad, no sólo en la atribución de las marcas, sino también en la clasificación de las UF. En la edición de 2001, se elimina la marca frase proverbial, pero no se sabe si también se eliminaron aquellas expresiones que tenían sólo la marca frase y que por su forma y por su comportamiento son efectivamente FP.

Sobre la inclusión o la exclusión de estas unidades fraseológicas en los diccionarios existen diferentes opiniones. Para Zgusta (1971:153) el interés del lexicógrafo por las citas, los dichos y los refranes es más bien negativo porque estas combinaciones fijas de palabras, aunque se entienden como un todo, no son unidades léxicas complejas (multiword lexical units). A pesar de eso, «really big dictionaries may register them», pero siempre tomando en cuenta las diferencias de estas unidades con las palabras libres y con las unidades léxicas complejas.

Coseriu (1977:113) estableció una oposición entre técnica del discurso, que abarca las unidades léxicas y gramaticales (lexemas, categoremas, morfemas), y el discurso repetido, que abarca unidades que tradicionalmente se han llamado expresión, giro, modismo, frase y locución, «y cuyos elementos constitutivos no son reemplazables o re-combinables según las reglas actuales de la lengua». Las frases metafóricas, que así llama a las frases proverbiales, los refranes y otras unidades del discurso repetido, para él «no son lexemas» y «no tienen nada de léxico». Por lo tanto, no pertenecen a la lexicología y no deberían incluirse en los diccionarios: «El hecho de que a menudo se hallen registradas en los diccionarios de las lenguas puede justificarse desde el punto de vista práctico, pero a pesar de ello, se trata de una incoherencia teórica de la lexicología tradicional» (Coseriu 1977:116).

El criterio de Rey (1977) se basa, en cambio, en una razón de jerarquía estructural pues considera que las locuciones-frases —en las que están incluidos las locuciones proverbiales, los refranes y los dichos (dictons)— no deben considerarse como parte del léxico.

«Les locutions-phrases, à la différence des syntagmes, ne sauraient sans difficulté figurer dans le lexique, car elles ne peuvent guère être définies fonctionnellement comme intégrants d’une unité supérieure à la phrase, unité dont le statut est inconnu».
(Rey 1977:198)

Los lingüistas soviéticos, que se han dedicado al estudio de las unidades fraseológicas, introdujeron la fraseología, y para el estudio detallado del modo de incluir estas unidades en los diccionarios consideraron necesaria una nueva disciplina: la fraseografía como parte independiente de la lexicografía. «La fraseografía se ocupa de la elaboración de los métodos teóricos y prácticos y de los principios para confeccionar diccionarios fraseológicos, así como de analizar y clasificar el caudal fraseológico incluido en los diccionarios generales» (Carneado Moré 1985:9). De modo que los soviéticos consideraron apropiado incluir estas formas en los diccionarios.

También se manifiesta a favor de la inclusión de las frases proverbiales en los diccionarios Haensch, quien aduce razones prácticas que favorecen al lector.

«De todas formas, los diccionarios tienen que registrar todas estas macrounidades léxicas de un modo pragmático, siendo de importancia secundaria su clasificación teórico-lingüística. [...] Al hojear cualquier diccionario general monolingüe del español (y también ciertos diccionarios bilingües), nos damos cuenta de que la poca acogida que se ha dado hasta ahora a las unidades lexicales pluriverbales constituye uno de los puntos flacos de la lexicografía actual».
(Haensch 1983:240)

Wotjak (1987:307), en cambio, excluye «los refranes y las frases proverbiales que tengan forma de frase completa e independiente del campo de la fraseología, confiándolos a la paremiología como disciplina de carácter universal que se apoya en consideraciones folklóricas, etnológicas y antropológicas de diversa índole».

Hay, pues, dos posiciones encontradas con respecto a la inclusión de las frases proverbiales. La de los teóricos que la consideran inaceptable y la de los lexicógrafos que necesitan responder a las consultas de los lectores y que las admiten por razones prácticas. Así se explica que en el Diccionario del español actual (DEA) de Seco y otros, aunque no se considera la marca frase proverbial, se hayan incluido en el repertorio una serie de frases proverbiales sin ninguna clasificación lingüística, como repicar y estar en la procesión. En nuestra opinión, si se les va a incluir, es mejor dejar la marca y explicar que algunas, por su popularidad y frecuencia, merecen aparecer por razones prácticas.

3. Productividad y frecuencia

Las FP se crean en el coloquio y nacen gracias a la creatividad de los pueblos. Es cierto que algunas proceden de frases famosas y otras del desgaste de algunos refranes, pero al menos en lo que concierne a Venezuela están en plena producción. Además, están también en continua transformación, pues tanto las tomadas de otros dialectos, especialmente del peninsular, como también las propias, admiten una serie de variantes, rasgo por cierto muy propio de la expresión oral.

Se dice que no son productivas en el sentido de que se trata de frases fijas que se repiten tal cual en diversas ocasiones, de manera que la transformación les es negada. Sin embargo, se admiten las variantes y las adiciones de segundas partes, como se verá más adelante.

En cuanto a la frecuencia, en verdad, las FP son menos frecuentes que las locuciones y los refranes en el discurso. Tanto es así que Ruiz (1998:47) afirma refiriéndose a los resultados obtenidos en el corpus oral en el que trabajó, que «las paremias, y en concreto los refranes son escasos».

4. Las frases proverbiales en la diatopía

Los refranes pretenden tener validez universal y para esto su aspecto formal sigue una serie de pautas que les permiten parecer verdades inmutables. Pero las FP carecen de esta forma especial y, en cambio, se restringen más en su uso al lugar en el que fueron creadas. «Las frases proverbiales son privativas de los pueblos en que nacieron», escribe Casares (1950 = 1969:196). Desde luego que hay excepciones, como ciertas frases famosas que se han traducido a todas las lenguas y en todas funcionan como FP: por ej., Llegué, vi, vencí; Y sin embargo, se mueve; París bien vale una misa; Vísteme despacio, que tengo prisa. Y muchas más. Las personas cultas saben a quién atribuirle estas frases, pero su popularidad es tal que muchos las usan sin saber su origen.

Otro aspecto consiste en distinguir los diferentes significados que puede tener la misma FP en dos lugares distantes. Un buen ejemplo es Cógeme ese trompo en la uña, que se encuentra en el Diccionario de Pichardo (1849), en donde está definida como: «Frase vulgar ponderando algún obstáculo, enredo o desatino tan difícil de resolver ó acertar como lo es cojer el trompo en la uña». Cerca de esta definición, que corresponde al uso cubano, se encuentra la del uso venezolano, tomada del Diccionario de venezolanismos (1993), en el que se transcribe la misma frase con un agregado final: a ver si tataratea1. «Se usa para llamar la atención sobre lo difícil, raro o inverosímil de lo que se está diciendo». En ambos casos, la frase es esencialmente retadora. En cambio, en el DRAE (1992) la frase está marcada como americanismo y refiere a ajústeme usted esas medidas, la cual a su vez está definida como sigue: «fr. fig. y fam. que se usa cuando uno habla sin concierto, contradiciéndose en lo que dice, o cuando las cosas que se hacen no tienen la debida proporción». Esta definición, a pesar de estar marcada como americanismo, no es de uso general americano y no se sabe a cuál país corresponde, pero en todo caso, difiere en su contenido de las dos anteriores.

5. Diferentes versiones y agregados

Puesto que las FP no enuncian ninguna verdad incontestable, los hablantes pueden transformarlas a su antojo. Unas veces, sustituyendo los términos y muchas veces, agregando una segunda parte que las alarga para que resulten más enfáticas. Hay una tendencia a olvidar las segundas partes de los refranes, de modo que una parte adquiere el significado total. En cambio, en la FP la tendencia es opuesta, como vimos. Así se observa en las dos versiones que ofrece el DRAE (1992) En buenas manos está el pandero, o En manos está el pandero que lo sabrán bien tañer. Definida así: «con que se denota que la persona que entiende en un negocio es muy apta para darle cima». Otro ejemplo de este fenómeno es el que ya se mencionó: Cógeme ese trompo en la uña, a ver si tataratea. Y también Adiós luz que te apagaste, a la que en algunas partes de Venezuela se le agrega ¿quién te volverá a encender?

En otros casos se trata de diferentes variantes: No decir (llamar) perro (a alguien) pero enseñarle (mostrarle) el tramojo2 (hueso), la cual se refiere a un modo de insultar, acusar o manipular a alguien en forma encubierta. Las variantes generalmente responden a diferencias diatópicas.

La mención de una FP en un texto puede venir muy adulterada porque ni el sentido ni la intención del hablante se modifican con los cambios formales. La FP repicar y estar en la procesión aparece algo alterada en el siguiente texto citado en el DEA (1999): «Los políticos de la nueva clase, como diría Emilio Romero, quieren estar en todo, repicando y en la procesión». Campmany, ABC, 30.9.79:3.

La FP puede conjugarse en las diferentes personas y puede cambiar el tiempo del verbo, según convenga en la frase en la que se inserta. En el DRAE (1992) se ofrecen dos versiones de una FP en dos tiempos verbales diferentes y conjugado en dos personas distintas: No nos conozca Galván, o No le conocerá Galván. fr. proverb. «Se usa para denominar a persona o cosa disfrazada o difícil de reconocer». También puede cambiar el género y el número de los sustantivos. Este procedimiento se cumple en la FP pero no se admite en el refrán. De forma tal que la FP concuerda en tiempo, género y número con el texto. Aunque la FP no forma parte sintáctica de la oración que la introduce, muchas veces depende semánticamente del contexto. Los refranes, en cambio, son independientes sintáctica y contextualmente.

Debido a su carácter fijo, las FP que sobreviven al afán de novedad de los hablantes, se mantienen formalmente inalterables en el tiempo. Pero en muchos casos, adquieren nuevos significados. De manera que se ha concebido un estudio diacrónico de las unidades fraseológicas, el cual se piensa será muy difícil de ejecutar por una sola persona. (Corneado Moré 1985:10).

Al analizar los criterios que sirven para clasificar una UF como FP, hay que considerar en primer lugar, ciertas expresiones que provienen de refranes o de citas largas que cargan con todo el significado que tenía el refrán o la cita; y en estos casos, más que un análisis semántico, hay que recurrir a la semiótica, porque aunque la frase parezca completa, su sentido es más amplio que el de la frase enunciada. En segundo lugar, hay que considerar si la frase hace referencia a una situación ficticia o verdadera que ha llegado a ser proverbial. Por eso se recurre a menudo a un hecho o a una persona determinada a la que puede nombrarse inclusive con un nombre propio. Además de los ejemplos dados por Casares, puede agregarse del español de Venezuela: Llegó Salvador con el arpa, que se aplica cuando en una situación conflictiva, aparece alguna persona que tiene la solución. O esta otra: Yo soy como Tereso Roso: plancho, cocino y coso.

6. ¿Definiciones o explicaciones?

El significado de las FP no puede analizarse en semas que conformen un semantema, puesto que se trata de frases con sentido completo que sólo admiten la paráfrasis en lenguaje ordinario o la enunciación de otra frase equivalente. Hay una distancia que pertenece a la semántica idiomática, que separa el sentido analítico que pertenece a cada unidad constitutiva y el sentido funcional global que pertenece a toda la FP. Así lo afirma Ruiz Gurillo (1997:51): «tienen la característica de ser unidades no analizables». Si decimos por ejemplo: A volar palomas, que llegó el gavilán, no podemos definirla como si se tratara de un ave de rapiña que se va a comer unos animales. Tampoco podemos decir que esto se refiere metafóricamente a que las palomas corresponden a unas mujeres y que el gavilán es la metáfora de un hombre, aunque así nos acerquemos más al sentido. En verdad, esta frase se dice para sorprender a las mujeres ante la presencia de un hombre, pero no implica que ellas se vayan ni mucho menos. Es una frase anuncio. Por eso, las FP no pueden definirse, sino explicarse.

Las FP por las razones arriba expuestas hay que tratarlas semióticamente y explicar cómo y cuándo se usan. En el caso de Los mirones son de palo, que tiene en apariencia la forma de un refrán, en verdad se usa para advertir a los observadores del juego de dominó que no deben intervenir. La frase se usa como un recordatorio y por lo tanto, su función es pragmática y no declarativa, como sería en el caso de tratarse de un refrán. Y en efecto, para reconocer una FP es muy efectivo aclarar cuál es su función pragmática, pues no admiten las definiciones intensionales sino las definiciones extensionales que aludan a las condiciones contextuales en las que se usan.

Las frases proverbiales están enlazadas con el texto gracias a los deícticos (Si así llueve, que no escampe), a los adverbios de tiempo como ahora, entonces, después (Después del burro muerto, la batea de maíz), a los pronombres o adverbios que aluden a lo que se ha mencionado en el coloquio (Ése [refiriéndose a una persona], Eso [refiriéndose a una cosa o a un hecho] es pan para hoy y hambre para mañana). O a quienes ya han sido mencionados (¿Amigo? Amigo el ratón del queso). Algunas veces están precedidas de frases que persiguen enlazar la FP con el texto, como: (Eso es) llorando y vistiendo al muerto, (Eso es como poner) zamuro a cuidar carne.

Un estudio semiológico de las FP resulta complicado porque estas unidades no forman un código organizado como el de los refranes. Sus componentes tienen diversos orígenes y formas muy distintas.

7. Características

Al igual que los refranes, las FP «Se conciben como trozos de discurso insertados en nuevos discursos» (Ruiz Gurillo 1997:51). Pero a diferencia de los refranes, que constituyen un código organizado, las FP no siguen esquemas formales ni se refieren a verdades verosímiles e inmutables. En su caso, se trata de citas que se traen a colación en el lenguaje oral como apoyo o como aclaración. Por apoyo se entiende que recalcan el significado de la frase contextual a la que se refieren. Y en este sentido son redundantes. En cambio, cuando se usan para aclarar un hecho no son redundantes sino explicativas, puesto que complementan lo dicho en la frase contextual.

Se hace una distinción entre las frases proverbiales y las citas (quotations). De estas últimas, algunas personas muy eruditas conocen los orígenes que se atribuyen a determinados personajes históricos. Las citas pueden mencionarse en su lengua original o pueden traducirse: Chercher la femme; To be or not to be; Eppur si muove!; Dura lex, sed lex. Mientras que las FP no se pueden traducir. Cuando es posible, se ofrece una frase que tenga igual significado; pero dar el equivalente en la otra lengua de cada lexema constituyente resulta un disparate. También difieren en cuanto a la autoría, pues las frases proverbiales son creaciones populares y anónimas que expresan experiencias que se atribuyen a personajes reales o ficticios. En cambio, las citas se usan para transmitir algo indirectamente haciendo referencia «al sentido original, la intención original y la experiencia original del hablante original» (Zgusta 1971:152). De la estructura de las FP quizá se pueda deducir una gramática porque hay cierta regularidad; en cambio, las citas son totalmente irregulares. Las citas son absolutamente fijas y unívocas (Rey 1977:198), y además estrictamente autónomas, mientras que las frases proverbiales pierden algo de esa autonomía al ser utilizadas en diversos contextos, lo que les proporciona flexibilidad funcional.

7.1. Las frases proverbiales comparten con otras unidades fraseológicas una serie de características, en las cuales hay acuerdo entre los estudiosos (Ruiz Gurillo 1997:76 y sig.):

  1. fijación estructural, la cual es necesariamente relativa puesto que existen variantes;

  2. estabilidad combinatoria de los elementos lingüísticos;

  3. componentes léxicos no conmutables;

  4. idiomaticidad (significado unitario y global de toda la UF).

7.2. La frase proverbial se diferencia de otras unidades fraseológicas en que:

  1. constituye una frase con sentido completo;

  2. no forma parte del texto, pero está relacionada con él;

  3. es circunstancial, es decir, que se usa en un momento dado para establecer una similitud con un hecho anterior;

  4. no es abstracta, sino por el contrario, sigue el proceso inverso: un concepto abstracto se transforma en una expresión más palpable, más asequible desde el punto de vista sensorial que se compara a otro hecho concreto;

  5. está compuesta por elementos que se refieren a la realidad inmediata;

  6. no se refiere a verdades verosímiles y absolutas que pueden ser aplicadas a muchas circunstancias;

  7. establece funciones pragmático-situacionales y comunicativas con el contexto;

  8. carece de esquemas formales recurrentes, por lo que resulta difícil caracterizarla por su estructura.

7.3. Las frases proverbiales confieren al contexto lingüístico un matiz de expresividad, y un toque de colorido local y de emotividad. También en muchos casos están dentro de lo jocoso y festivo, actitud particular del estilo coloquial que puede llegar hasta lo vulgar y lo obsceno.

Sin llegar a eso, en un texto de crítica política, la frase siguiente resulta juguetona y muy coloquial:

«Entre tanto Hugo [se refiere al presidente Hugo Chávez Frías], quien últimamente no le toca el rabo a perros que no conoce, guardó un prudente silencio».

Simón Bocanegra (seud.) «Pérez Jiménez divide al gobierno». Tal Cual, Caracas, 24.9.2001:2.

8. En el contexto y en el texto

La FP está relacionada semánticamente con el texto en el cual está inmersa, de modo que no es totalmente independiente como el refrán. Su modo de relacionarse con el texto es respondiendo o completando lo que se acaba de mencionar. El enunciado puede expresarse en primera persona: Yo soy como Tereso Roso: plancho, cocino y coso. Puede dirigirse a una segunda persona: Tiene razón pero va preso. O hacer alusión a terceros:

«Fui a ver qué se le ofrecía y desde el primer momento comprendí que quería arrearme para su lado, donde... ya empezaba a reunirse todo el desperdicio de ardavinismo josegregorista. No me dijo perro, pero me mostró el tramojo dándome unas cuantas libras esterlinas...».

R. Gallegos, Canaima, 1947:152.

8.1. Algunas veces la relación se establece con el contexto situacional. La FP es una respuesta a un comentario: ¿Amigo? Amigo el ratón del queso. (Aquí se supone que alguien ha mencionado a un tercero como amigo, lo que el aludido no acepta y por eso, la respuesta). A un hecho: Después de muerto el burro, la batea de maíz. (Donde se supone que se ha mencionado alguna solución que ha llegado tarde). O también expresión de opiniones: Eso es como poner zamuro3 a cuidar carne. (Posible respuesta a encargar de tareas de responsabilidad a alguien que se supone le gusta robar o cometer otros actos de corrupción).

8.2. Es difícil encontrar FP en textos escritos, pues se trata de un recurso netamente oral y de baja frecuencia. Sin embargo, en los pocos textos que vamos a mostrar, la FP sustituye a una frase libre, como en este caso, en el cual se ha estado hablando de que el presidente Chávez está desequilibrado:

«Según DPA, en el mundo hay 450 millones de desequilibrados. ¡Qué es una raya más pa’ un tigre!».

«El 233 es sólo una vana esperanza».

Tal Cual, 5.10.2001:2.

Con lo que se está expresando que otra persona desequilibrada más no significa nada, que es una postura cínica al tratar al Presidente como a un ciudadano cualquiera. Las gentes sencillas recurren a estas frases porque es más fácil que construir oraciones libres y prefieren hacer uso del lenguaje repetido que en pocos términos condensa largos y complejos contenidos, como en este ejemplo tomado de un editorial de Tal Cual, en el que la frase proverbial sustituye a la frase libre que podría enunciarse como: «si denunciamos estas cosas es porque tenemos las pruebas».

«¿Irresponsables nosotros, que hemos publicado un documento de la DIM firmado por el general Martínez Morales? Si decimos que el burro es negro es porque tenemos los pelos en la mano».

«Doble discurso». Tal Cual, Caracas, 27.6.2001:1.

8.3. Cuando se recurre a un refrán es para apoyarse en una autoridad; en cambio, la FP se trae a colación porque sustituye la frase libre de una manera más efectiva y porque enlaza la acción actual con otra similar: Camina como Chencha: dos pasitos pa’lante y dos para atrás. Se alude al andar de Chencha porque constituye un prototipo de andar poco productivo y al atribuirle las mismas características a otro andar se está afirmando que también es improductivo. A esto se refería Casares cuando calificaba a estas frases de «proverbiales» y es este sentido de recordatorio lo que las distingue.

9. Constitución de la frase proverbial

Hay frases proverbiales metafóricas y las hay de significado denotativo. En algunas otras, sólo uno o dos términos son metafóricos y el resto conserva su significado propio. Lo que constituye la idiomaticidad de la FP es el significado total o global que ha adquirido el enunciado, y la posibilidad de aplicar ese significado en otro contexto diferente al original. En una frase como Arrancada de caballo y parada de burro, todas y cada una de las palabras mantienen su sentido denotativo, pero toda la frase se usa para referirse a situaciones y proyectos que comienzan con mucho entusiasmo y grandes expectativas, y que luego decaen. Hay, pues, en la FP dos niveles significativos: el que pertenece a las unidades léxicas constitutivas, sean o no metafóricas, llamado analítico (Rey 1977:196), y el significado global, transferido, que pertenece a toda la unidad fraseológica. En una FP como Coma avispa, que cigarrón atora cada unidad léxica está usada en sentido figurado o traslaticio: «comer avispa» significa ser avispado y «cigarrón» significa ceguera, tontería, «atorarse» equivale a suspenderse, paralizarse, fracasar. Y el significado total de la FP podría enunciarse como sea diestro y rápido, porque la lentitud es perjudicial. Lo importante es que la frase homónima «libre» no es considerada por los hablantes con capacidad para aplicarla en otra oportunidad (cf. Wotjak 1988:313). El proceso que consiste en aplicar ciertas unidades fraseológicas con un valor adquirido constituye una relexicalización intencional por medio de la cual la totalidad de la frase adquiere un significado adicional de segundo grado, el cual necesita aprenderse porque es hermético. Y es hermético porque el significado no es deducible de la suma de los lexemas constituyentes. Quiere decir que el comportamiento de las FP no obedece las leyes generales del idioma, las cuales se caracterizan por la regularidad, sino que siguen comportamientos especiales.

9.1. El primer proceso irregular consiste en la relexicalización de toda la unidad, proceso que consiste en fijar los elementos constitutivos y en la ausencia de paráfrasis. Estas dos características permiten a Bosque (1982:105) reunir una nueva clase de lenguaje: el lenguaje literal, que incluye el lenguaje literario, pero además giros y modismos, saludos, refranes, oraciones, conjuros, eslóganes, jaculatorias y esquelas, felicitaciones e invitaciones, que son todas estructuras reproducibles «en sus propios términos», sin alteraciones sintácticas ni léxicas.

La fijación de las FP es también particular, pues algunas admiten diversas formas de ser enunciadas. Por ej.: No tener vela en ese entierro puede conjugarse en todas las personas y tiempos del verbo: Yo no tengo vela en ese entierro. Tú no tienes vela en ese entierro, etc. Y también puede enunciarse en forma interrogativa: ¿Quién te dio vela en ese entierro?

9.2. Siempre según Bosque (1982), el lenguaje figurado o traslaticio que está presente en las FP, como también en otros fenómenos de la lengua literal, está sujeto a un código riguroso, código entendido no con la significación de un sistema de referencias o de orden, sino «como un conjunto de propiedades gramaticales cuyo funcionamiento puede comprobarse, y merece investigarse, empíricamente». Intentaremos dar un primer esbozo de estas propiedades gramaticales de las FP.

9.3. La primera característica ya la hemos mencionado: una vez fijada la forma, la FP adquiere la facultad de significar en segundo grado, lo cual permite aplicarla en otros textos.

9.4. La segunda característica global es la precisión y la concisión de la forma. Se observa la repetición de ciertos esquemas con un significado similar, por ej.:

  1. Después del ojo afuera no vale Santa Lucía.
  2. Después del burro muerto, la batea de maíz.

Ambas frases expresan que una vez cumplida una acción, ésta es irremediable, pero en a) se especifica que es inútil pedirle a la santa que lo remedie y en b) se explica que la solución ha llegado demasiado tarde. Otros refranes constituidos según un esquema muy parecido son los siguientes:

  1. Viendo al payaso y soltando la carcajada.
  2. Llorando y vistiendo al muerto.

Ambas expresan rapidez en la ejecución de los hechos. El esquema está basado en la contigüidad de los dos gerundios, que proporcionan la idea de la proyección y la velocidad en la ejecución de las acciones. Los recursos de la lengua están, pues, utilizados para que el contenido de la FP se exprese con más efectividad. En otros casos, el esquema sintáctico es similar pero el significado global no se parece. Por ej.:

  1. No arrugue que no hay quien planche.
  2. No jile que no hay quien cosa.

En a) se advierte que una situación no puede ser satisfecha o cumplida. En b) hay un juego de palabras, porque se usa jilar con inicial aspirada, que es una forma arcaica que se usa por hilar. Pero no jile es una expresión que denota rechazo y fastidio. Por lo tanto, la frase se le dice a alguien que molesta insistentemente.

9.5. En algunas FP se observa que están constituidas por dos partes opuestas y enfrentadas:

  1. Arrancada de caballo y parada de burro.
  2. Ni tan calvo ni con dos pelucas.
  3. Si no lo agarra el chingo4 lo agarra el sin nariz.
  4. Si no hay leal (real) no hay lopa (ropa).[La pronunciación imita a los chinos que a menudo regentaban las lavanderías].

En a) se trata de una oposición referida a una acción que no está en la frase, sino en el texto, con el que se puede enlazar con una pequeña introducción: Eso es..., o ese hecho tuvo... En b) también hay una oposición referida a algo que tampoco aparece en la FP y que podría estar entre dos opuestos: poco o mucho. La FP se refiere a un justo medio. En c) aquello, que puede ser una persona o una acción a la que se hace referencia se encuentra sin alternativas ante dos amenazas. En d) hay una condición que si no se cumple, no se puede alcanzar la consecuencia. En todos los casos, las dos partes de la FP situadas en contigüidad proporcionan economía de medios y efectividad en la comunicación.

9.6. Otra serie de FP tienen forma de oraciones interrogativas. Este tipo de interrogación retórica es particularmente expresiva y logra cortar la cadena sintáctica y así la FP parece más independiente, aunque de todos modos quede enlazada semánticamente con el texto. Por ej., ¿Con qué culo se sienta la cucaracha? se usa para referirse a alguien que pretende ejercer un puesto o cargo para el que no está capacitado. Desde luego, que al usarlo hay una referencia a esa persona a quien ya se ha mencionado. ¿Qué es una raya más para un tigre? Expresa la insignificancia de una desgracia o de un problema nuevo añadido a otros que ya existían, y se aplica tanto a uno mismo como también a otros. El problema ya ha sido mencionado en el texto. (V. 8.2)

9.7. En la constitución de la frase, tanto en la selección de los elementos léxicos como en su sintaxis, se observan una serie de comportamientos particulares. Para Bosque (1982:114) «lo literal» no es sólo «lo repetido». Desde su punto de vista, no estaríamos sólo ante un conjunto de estructuras lexicalizadas o fosilizadas, sino dicho de la manera más simple, «ante un subsistema gramatical diferenciado». Al estudiar el corpus de nuestro trabajo nos damos cuenta de que las propiedades morfológicas y sintácticas de las FP son tan variadas que su estudio pormenorizado resultará engorroso y prolongado. Por lo tanto, nos vamos a referir a aquellos comportamientos gramaticales más resaltantes que tienden a conformar pautas especiales pertenecientes a las FP.

9.8. La negación. La polaridad negativa pertenece sobre todo al refrán, que se permite prohibir y sentenciar, pero la FP usa poco de este tipo de negación:

  1. No enseñes los dientes si no puedes morder.
  2. No exprimas tanto la naranja, que te amarga el zumo.
  3. No dejes camino real, para coger vereda.

En estos casos, las frases están enunciadas en imperativo, pero son conjugables a otros modos, tiempos o personas; así se detecta que no se trata de refranes. En otros casos, la negación no es absoluta:

  1. No dijo que no, pero le sacó el cuerpo al bojote5.

Las FP prefieren desarrollar, por ejemplo, el esquema Ni tanto ni tan poco, con agregados picarescos y divertidos:

  1. Ni tan calvo ni con dos pelucas.
  2. Ni tanto que queme al santo ni tan poco que no lo alumbre.

En ambos casos, las frases funcionan como adverbios, pero también se puede tratar de una frase independiente:

  1. Ni en la paz de los sepulcros creo.

9.9. El verbo. En primer lugar, llama la atención la ausencia de verbo en algunas FP como:

  1. Arrancada de caballo y parada de burro.
  2. Ni tan calvo ni con dos pelucas.
  3. Viendo al payaso y soltando la risa.

La falta de verbo se suple con la contigüidad de las dos frases, lo que permite a la FP insertarse en el texto de una manera más flexible. En segundo lugar, llama la atención que varias FP se conjugan en todos los tiempos y personas, como:

  1. Ir para el cielo e ir llorando.
  2. Matar al tigre y tenerle miedo al cuero.

Las cuales se usan preferentemente en la segunda y tercera persona, como Ella va para el cielo y va llorando; Tú mataste al tigre y le tuviste miedo al cuero.

Cada una de estas frases tiene dos verbos, por lo que se hace fácil de reconocer que no se trata de locuciones. Igualmente se puede detectar en estos casos que no se trata de refranes porque se pueden conjugar y atribuirles un sujeto:

«Lo único positivo que se hubiese sacado de aquel allanamiento, el haber dictado auto de detención contra los que se encontraron culpables de haber cometido algún delito, no se hizo. Parece que el Gobierno “después de haber matado el tigre, le tuvo miedo al cuero” como se dice popularmente...».

M. González, «¿Crisis de hombres?», El Universal, 12.11.1969:1-21.

9.10. Los pronombres. En las FP no se pueden sustituir los sustantivos con pronombres, como sucede en el lenguaje ordinario, ni se puede sustituir un pronombre por otro sin que la FP deje de funcionar como tal. Por ej.: Ese muerto lo brinco yo no se puede cambiar por *Tú brincas tu muerto. *Este muerto lo brinca él. La permutación de los pronombres en este tipo de frase elimina la idiomaticidad y transforma la frase codificada en frase libre del lenguaje ordinario.

9.11. El artículo. Bosque (1982) menciona una serie de opiniones de A. Bello, de S. Fernández Ramírez y de R. Lapesa sobre la ausencia de artículos en textos especiales o literales, de las que se infiere que estos textos pertenecen a un código distinto, al cual pertenecen también los refranes y las FP. Según Lapesa (citado por Bosque 1982:127), la ausencia de artículo se debe «a la función clasificadora del sustantivo». En las FP, la falta de artículo permite que la frase sea más amplia, puesto que se ha eliminado la determinación a un referente particular y de esta forma es más apta para aplicarla.

9.12. La posición del adjetivo. La posición del adjetivo cambia según el tipo de texto sea literal o pertenezca a la lengua ordinaria, y esto ha sido estudiado profusamente. Sin embargo, en las FP encontramos pocos adjetivos y ninguno que ofrezca un comportamiento especial.

9.13. La sinonimia. Tal y como lo hemos afirmado, la forma de las FP es muy rígida. Sin embargo, algunos términos pueden ser sustituidos por sinónimos, siempre y cuando lo permitan los otros términos de la FP. Si algún término de la frase ¿Con qué culo se sienta la cucaracha? resulta demasiado crudo, se puede sustituir por nalgas. Y es común que en El niño que es llorón y la mamá que lo pellizca se sustituya niño por muchacho. También se puede hablar de sinonimia entre dos FP cuando el significado global de ambas coincide, como en Llorando y vistiendo al muerto y Viendo al payaso y soltando la carcajada, pues ambas se refieren a la ejecución de una acción muy velozmente.

10. La FP y la pragmática

En varias oportunidades se ha mencionado en este estudio la importancia de la pragmática en las FP. En primer lugar, para conocerlas; en segundo lugar, para reconocerlas, y, en tercer lugar, para explicarlas en el diccionario. En efecto, para conocer y aplicar una FP es necesario aprender su segundo significado. En segundo lugar, se aplica la pragmática para reconocer una FP frente a las otras UF. Y en tercer lugar, para incluirlas en glosarios o diccionarios, ya que las FP no poseen un significado que permita definirlas, sino que es necesario explicarlas y luego, decir cómo se aplican. En efecto, para comprender la FP hay que aplicar uno de los principios básicos de la pragmática que consiste en ver a través del enunciado las implicaturas que son resultado de varias características propias del lenguaje oral. La primera de ellas es la ambigüedad. Y efectivamente, muchas de las FP resultan ambiguas: ¿Con qué pan comemos? puede significar fuera de contexto la necesidad de pan en una comida, pero el significado inferido que pertenece a esta FP es el de incertidumbre o preocupación ante una situación adversa o inesperada.

10.1. También pertenece al campo de la pragmática el estudio de la expresividad que en las FP resulta particularmente interesante. Por una parte, el léxico de las FP tiene especial colorido, pues toma términos de la realidad inmediata que resultan visualmente efectivos o llamativos por sus vínculos o relaciones. No es lo mismo decir Ni tanto ni tan poco, que Ni tan calvo ni con dos pelucas, que es una forma más plástica y más sugestiva. Por otra parte, las FP hacen uso de una serie de recursos prosódicos a la manera popular, como la aliteración y la rima (Corpas Pastor 1996:158), como en El muerto al hoyo y el vivo al bollo6. Hacer como Blas, ya comiste ya te vas (conjugable). Y pueden llegar hasta la copla:

El amor y el interés
se fueron al campo un día,
ymás pudo el interés
que el amor que le tenía.

Se encuentran en la formación de las UF una serie de figuras sintácticas, como el isocolon, la antanáclasis, el quiasmo, el paralelismo, la anáfora y la antítesis o contraposición (Corpas Pastor 1996:154) y de rasgos fonéticos peculiares (Ruiz Gurillo 1997:75). Algunos de ellos también se encuentran en las FP.

Además, las FP aplican a veces la ironía o el cinismo y pueden ser burlonas y humorísticas, con lo que se amplía el panorama expresivo de su función en el texto.

10.2. Otra circunstancia que pertenece al dominio de la pragmática es el tipo de texto en el que se inserta la FP. Quizá, como menciona Bosque (1982:152), siguiendo a J. Searle, se necesitan ciertos requisitos para que la FP pueda integrarse a un texto lingüístico, condiciones preparatorias, condiciones de sinceridad, condiciones esenciales, etc. Es indudable que la sustitución o paráfrasis de una FP en lenguaje ordinario tiene más textos en donde insertarse que la auténtica FP, la cual tiene más limitaciones. Igualmente los lingüistas soviéticos se preocuparon por el tipo de texto en el que se insertan los enunciados fraseológicos, pues difieren según la clase de enunciado y según la naturaleza de cada enunciado. En todo caso, esto está todavía por estudiar.

10.3. Como otras UF, las FP se aprenden de memoria y se guardan, como en un reservorio, que se utiliza en el texto cuando el hablante lo cree conveniente. Además, el hablante es capaz de reconocerlas en las realizaciones ajenas, aun en casos en los que se menciona sólo la parte inicial. Este recurso recibe el nombre de aposiopesis y es utilizado sobre todo cuando se trata de refranes. (Ruiz Gurillo 1997:80). Cuando la aposiopesis se hace repetitiva y consecuente, la segunda frase del refrán se olvida y todo el significado se transmite en su primera parte.

10.4. En la búsqueda de la explicación del uso de las unidades fraseológicas, Corpas Pastor (1996:258) se refiere a la teoría de la relevancia pragmática, la cual estudia cómo el emisor atrae la atención del receptor mediante estímulos relevantes. Según los principios de la pragmática, mientras menos resistencia al oyente presente el mensaje, mejor será la comprensión. En el caso del lenguaje repetido, por una parte el mensaje parece fácil de descodificar y por la otra se trata de elementos altamente sugerentes y ostensivos.

«De esta manera, junto a la sensación de reconocimiento de la UF y las expectativas lingüísticas creadas, se produce la adaptación de la unidad original a las nuevas circunstancias comunicativas, lo que genera toda una serie de sentidos inesperados y evocadores».

(Corpas Pastor 1996:258)

11. De la frase proverbial al refrán

Así como hay refranes que se reducen en su forma y se vuelven frases proverbiales, así hay frases proverbiales que se transforman en refranes. Probablemente los ejemplos que se muestran enseguida nacieron como frases proverbiales y se transformaron en refranes posteriormente.

  1. Haz bien y no mires a quién.
  2. Dime con quién andas y te diré quién eres.
  3. A Dios rogando y con el mazo dando.

El origen de a) puede haber sido un consejo que se aplicaba en un momento dado, que luego se volvió una verdad irrefutable. Igual puede haber sucedido con b) y con c), pues están dirigidas a un interlocutor en forma directa y no tienen la forma sentenciosa típica del refrán.

La función de la FP y del refrán en la oración es similar. Se apela a estas formaciones fijas para reafirmar lo dicho o para sustituir lo que se desea decir con una de estas dos formas de lenguaje repetido, que de una manera más condensada y sin equívocos significan lo que el hablante quiere expresar. Como en los casos arriba mencionados, se trata de frases que tienen dos grados de significación y, por lo tanto, es factible que estas frases se transformaran en verdades irrefutables. Es decir, en el caso de a), de un consejo se transformó en hay que hacer el bien sin importar a quién. En b), que en un principio se referiría de forma directa al interlocutor, después del proceso de proverbialización, empezó a significar cada cual se deja acompañar por sus semejantes y en c), que en sus orígenes también se dirigía al interlocutor, ha venido a significar hay que pedirle a Dios ayuda, pero trabajando para lograr las cosas.

Conclusiones

Debido a su comportamiento especial, las FP no se están incluyendo en los diccionarios actuales, aunque algunos lexicógrafos defiendan la necesidad del lector de descifrar frases de este tipo, en las que el significado total no se puede deducir de la suma de los significados de los elementos constituyentes. Nuestra posición coincide con la de esos lexicógrafos, con el requisito de agregar la indicación de frase proverbial.

Por otra parte, no hay razones suficientes para que las FP no puedan someterse al análisis lingüístico, puesto que se trata de lenguaje aunque sometido a una serie de normas que pertenecen a un subsistema gramatical. Este subsistema gramatical, muy complejo, obedece a formas o efectos de expresividad pertenecientes al lenguaje llamado literal, del cual se han intentado en este estudio algunos análisis aproximativos. Esos rasgos expresivos, diferentes a los de la lengua ordinaria, todavía no han sido estudiados con suficiente detalle ni profundidad.

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Notas

  1. Tataratear. Girar irregularmente o dando saltos, el trompo.Volver al texto
  2. Tramojo. Palo interpuesto entre el collar de un animal, especialmente el perro, y la traílla para impedir el acceso de éste al punto en donde está atado.Volver al texto
  3. Zamuro. Ave rapaz diurna de la familia de las catártidas, de plumaje negro atornasolado, cabeza y cuello desnudos de color negro pizarra, cola corta y redondeada y patas grises. Vive en zonas cálidas; es de vuelo pesado y se alimenta de carroña.Volver al texto
  4. Chingo. Se dice de la persona o del animal que tiene la nariz aplastada.Volver al texto
  5. Bojote. Envoltorio, paquete o bulto sin forma definida.Volver al texto
  6. Bollo. Porción de masa de maíz que se prepara con grasa, sal y otros ingredientes, a la que se le da forma oblonga y que se hierve, a veces envuelto en hojas de maíz.Volver al texto
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