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«Salvemos a los angloparlantes»
Lu Jingsheng, de la Universidad de Estudios Internacionales de Shanghai, participó en el panel sobre el crecimiento del español.

«Salvemos a los angloparlantes»: esa fue la petición del británico Lord Tristan Garel-Jones en el panel El crecimiento del español fuera del mundo hispánico durante el IV CILE de Cartagena. De esta manera quiso dejar un mensaje muy claro en la memoria de los asistentes: evitar la homogeneidad cultural del inglés como lengua franca.

En repetidas ocasiones durante el IV Congreso Internacional de la Lengua Española, varios panelistas invitados se refirieron al valor económico del español y a la importancia de esta lengua fuera del mundo hispánico, donde cada vez hay más demanda y necesidad de maestros que enseñen a hablar español a chinos, africanos, ingleses, japoneses, rusos, norteamericanos, hindúes, y más cerca de nosotros a los brasileros.

El miércoles 28, dentro de la última sesión de paneles, se dedicaron dos horas y media a debatir sobre el tema, en el que participaron expertos de Canadá, Senegal, China, México, España, Reino Unido y Colombia, quienes reiteraron el valor no sólo económico sino también cultural del español como una lengua que se nutre de la diversidad y marca nuestra identidad hispana.

Ángel López García, de la Universidad de Valencia, España, se refirió al español como un negocio, mas no como un producto comercial. Para López García es inconcebible que la estrategia de mercadeo del idioma sea que «se vende porque se vende». Es algo «absurdo», afirmó el académico, porque el español tuvo por encima de otras lenguas una ideología subyacente, la ideología del mestizaje, y es por eso que este simple argumento mercantilista es inadmisible.

Según lo planteó, desde el siglo X cuando nació la lengua española estuvieron presentes en él otras lenguas, y es aquí donde emerge la «alteridad» del español. Éste ha tomado prestadas otras formas lingüísticas, y por consiguiente otras formas de pensar, y para López su destino es el de «ser una lengua al que el otro se acerca porque la conocía antes de aprenderla». Son entonces estos códigos y preceptos que toma para sí el español lo que lo convierte en el canal para expresar la cultura occidental desde la lingüística; no es el Inglés con su neutralidad el que nos permite interactuar culturalmente, aunque sí nos posibilita comunicarnos de manera pragmática en esferas de la vida política y económica. Sin embargo, comunicándonos y hablando esta «lengua común» y universal —el inglés— estamos desaprovechando una gran parte de nuestro potencial y la oportunidad de fortalecer aún más las relaciones internacionales, la cooperación y la integración con otros países sobre la base del entendimiento cultural expresado a través de la lengua hispana.

«La lengua es un activo exportable»

En esta misma línea de pensamiento, Luz Dary Botero, del Centro de Lenguas de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, enfatizó lo anterior aseverando que «la lengua no es una mercancía pero sí un activo exportable». En los últimos años ha habido una mayor conciencia del potencial del español: representa un bien común, un bien económico y una herramienta para el posicionamiento cultural latinoamericano. La panelista criticó las políticas de lengua extranjera en América Latina y la manera como han sido enfocadas para preparar a nuestros ciudadanos para la emigración, o a menor escala, para transferir el conocimiento de afuera hacia adentro. Urge en el panorama político internacional la promoción de nuestra lengua, aseveró la especialista en negocios internacionales. Sería entonces imprescindible diseñar e implementar estrategias de internacionalización que propicien el intercambio cultural con otros países y una movilidad académica que no vaya en un solo sentido, propuso la señora Botero en su exposición.

Guillermo Pulido, director del Centro de Enseñanza para Extranjeros, CEPE, de la Universidad Nacional Autónoma de México, asocia este crecimiento del idioma desde la perspectiva de la migración: 25 millones de inmigrantes en el mundo son latinoamericanos y una gran parte son mexicanos que viven en Estados Unidos (aproximadamente 4.5 millones de mexicanos viven de forma ilegal en EE.UU.), y enviaron 20 mil millones de dólares en remesas a su país en el 2006, de un total de 60 mil millones de dólares de remesas en todo el mundo. Para Guillermo Pulido la expansión del español en el mundo encuentra su justificación en los cambios sociales que se están gestando y en las nuevas necesidades provenientes del mundo del trabajo y la economía.

«Debemos adueñarnos de la Red»

Otro aspecto fundamental al que se hizo alusión es el de las nuevas tecnologías. Louis Thenon, profesor de la Universidad de Laval, Québec, fue enfático al decir que el abismo social que la era industrial creó en el tercer mundo no debe volver a repetirse pero está empezando a suceder. Para Thenon, las nuevas tecnologías serán la herramienta para que nuestra lengua no sea un simple instrumento para incrementar las relaciones internacionales, sino también el vehículo para que ésta siga siendo lo que nos una y nos de orgullo. «Debemos adueñarnos de la red», instó a los asistentes el señor Thenon.

Desde el otro lado del atlántico, Lord Tristan Garel-Jones, presidente de Canning House en Inglaterra, expuso más y más razones para convencernos de que el español avanza con pasos de gigante en su carrera expansionista y contó cómo en el Reino Unido, donde nadie se preocupa por hablar muchos idiomas, la demanda del español rebasó al alemán el año pasado y es la lengua extranjera más estudiada en las escuelas públicas (en 1.200 escuelas se enseña español).

«El hecho de que el inglés sea la lengua franca es muy cómodo para nosotros, pero yo no quiero una homogeneidad cultural», expresó Garel-Jones, no obstante hay unas razones políticas y económicas que explican por qué se usa el inglés como lengua común. Y llamó la atención sobre un dato: que en el diccionario de Oxford haya 589.424 palabras mientras que en el diccionario de la Real Academia Española haya sólo 88.431. Eso marca una ventaja numérica para el inglés y refleja la libertad que tienen los anglosajones en el uso de las palabras: «en la lengua inglesa manda el pueblo, manda la calle», puntualizó el panelista invitado, quien terminó su intervención con una frase simple y profunda: «salvemos a los angloparlantes de nosotros mismos».

«Mamá yo quiero saber...» español 

Otro de los integrantes de esta multicultural mesa de panelistas fue El Hadji Amadou Ndoye, profesor de la Universidad de Cheikh Anta Diop de Dakar, Senegal, quien conmovió al público con su conocimiento de Colombia y Latinoamérica y su cantar en perfecto español, al son de Miguel Matamoros y su «Mamá yo quiero saber de dónde son los cantantes, que los encuentro galantes y los quiero conocer, con sus trovas fascinantes que me las quiero aprender».

Para Amadou Ndoye, este son de la Loma de Matamoros puede servir para gozar, pero también para enseñar la gramática. En Senegal la mayoría de estudiantes eligen el español como lengua optativa porque escuchan música cubana y porque se parece al francés, cuenta Ndoye. La lengua de Álvaro Mutis está presente en varios países africanos y para este profesor de literatura colombiana en Senegal, es importante que los latinoamericanos lo sepan y que no se asombren cuando se les dice que se enseña español en países como Chad, Congo y África Central. «Los del sur no hablan con los del sur y los países de Suramérica ignoran que en África se enseña español... Hablándonos podemos construir algo en común entre América del Sur y África», fue uno de los mensajes que dejó el final de este encuentro entre continentes.

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